La Unidad de Transparencia de la SEP federal respondió que: "De acuerdo con los registros con que cuenta esta Unidad Administrativa y el resultado de la búsqueda en el Sistema Nacional de Profesionistas, NO resultó dato a nombre de la persona solicitada", o sea Allan Alexander Amador Cervantes. . .

Balconeando / Rector “cachirul”

El maestro en periodismo y comunicación colectiva, egresado de la Universidad Autónoma de México, excelente persona y un mejor amigo, Don Tulio Ortiz Uribe, hizo un amplio, bien documentado y perfectamente detallada investigación que fue publicada en su espacio denominado “La Tijereta”, con respecto a las anomalías con los que se escuda el todavía rector de la Universidad Tecnológica de La Paz, y en donde fuentes dignas de todo crédito le revelaron que el 29 de agosto de 2012, a dos días después de la visita del secretario de Educación Pública de aquel entonces, José Ángel Córdova Villalobos, el ahora ex gobernador Marcos Covarrubias Villaseñor recibió en su despacho la llamada telefónica de un personaje para recomendarle a un protegido suyo de nombre Allan Alexander Amador Cervantes, esto para que ocupara el puesto de rector de la nueva institución.

El Congreso local aún no decretaba la Ley Orgánica de la Universidad Tecnológica de La Paz, y ya se barajaba el reparto de posiciones, y Allan Alexander Amador Cervantes que había dejado cuatro meses atrás por no tener el perfil la dirección de Difusión Cultural y Extensión Universitaria de la UABCS -cargo en el que duró tan solo unos meses- se encontraba desempleado.

Así Marcos Covarrubias Villaseñor accedió a la petición de su amigo e instruyó al diputado panista Sergio Barrón Pinto, secretario entonces de la Gran Comisión, para que se omitiera en el decreto un requisito clave para ser rector de una institución de ese tipo: Ser egresado de una carrera técnica.

Con ello, en un proceso lleno de anomalías, se designó a una persona sin experiencia administrativamente hablando y carente de título profesional para hacerse cargo de un centro educativo superior donde firmaría documentos oficiales y convenios con otras instituciones bajo el mote de «licenciado» y donde incluso se hizo llamar más de una vez «Maestro en Ciencias».

Pero Allan Alexander Amador Cervantes no sólo le mintió al ex gobernador Marcos Covarrubias, sino a las propias autoridades de la Secretaría de Educación Pública.

Y en efecto, Don Tulio Ortiz Uribe lo descubrió mediante la solicitud de información 0001100234813 que fue dirigida al Instituto Nacional de Transparencia y Acceso a la Información, y donde la Coordinación General de Universidades Tecnológicas y Politécnicas de la SEP le entregó copia del currículum que el mismo Allan Alexander Amador Cervantes presentó a las autoridades educativas, y en donde dice haber estudiado la licenciatura en Ciencias Políticas y Administración Pública en la UABCS y tener la Cédula Profesional  000931.

Pero al consultar la página www.cedulaprofesional.sep.gob.mx/cedula/index se da a conocer que dicha cédula, tipo C1, le fue expedida a Mario Juan Camargo Hampshire en 1946, esto luego de titularse como abogado en la UNAM. Existe otra cédula con el mismo número, pero esta es tipo A-1 que es para una especialidad, y le fue otorgada en 1986 a Moisés Alvarado Ortega por la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea como especialista en Medicina Interna. . . ¡Quihubole!

Ya desde marzo de 2014, tres meses antes de que llegara a La Paz el entonces ex secretario de Educación Emilio Chuayffet Chemor, para inaugurar las instalaciones de la UTLP, Ingrid Mercedes Jasso López, jefa del departamento Jurídico de la Dirección de Profesiones de la SEP, mediante el oficio DGP/DJ/531/2014 dirigido al amigo y colega Don Tulio Ortiz le dijo: «Informo a usted que de la consulta realizada en el Sistema del Registro Nacional de Profesionistas no se encontró antecedente profesional a favor del C. Allan Alexander Amador Cervantes como licenciado en Ciencia Política y Administración Pública”.

Pero ahí no paró la cosa, pues en una nueva petición de información de fecha 29 de mayo de este año -folio 0001100229417- se solicitó a la SEP que informara «si el señor Allan Alexander Amador Cervantes tiene registrado título profesional de licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la Universidad Autónoma de Baja California Sur, y en consecuencia si se le ha otorgado cédula profesional».

La Unidad de Transparencia de esa dependencia federal respondió que: «De acuerdo con los registros con que cuenta esta Unidad Administrativa y el resultado de la búsqueda en el Sistema Nacional de Profesionistas, NO resultó dato a nombre de la persona solicitada»

Así el rector de la UTLP antepuso como antecedente académico haber estudiado en la UABCS la maestría  en Estudios Sociales y Humanísticos de Frontera, con especialidad en Ciencias Sociales y Globalización. ¿Pero que creen? Pues que tampoco existen pruebas de un proceso de titulación. También afirmó en su currículum tener ocho años y 8 meses de experiencia como Profesor Investigador de esa universidad, sin que informara o presentara documentos de los trabajos y materias que desempeñó.

Todo lo anterior configura diversas violaciones a la ley so penas que van desde la aplicación de multas, hasta la suspensión o cancelación de  la autorización para que continúe efectuando actividades profesionales.

La Ley para el Ejercicio de las Profesiones del Estado de Baja California Sur, dice en su artículo 5 que, requerirán título y cédula profesional debidamente registrados ante la Dirección de Profesiones del Estado, todos aquellos profesionistas que hayan concluido sus estudios universitarios, tecnológicos, normalistas o de cualquier instituto superior, y Allan Alexander Amador Cervantes no cumple con ese requisito.

El asunto más o menos se había enfriado, pero de la nada resulta que el ex taquero de Cuajimalpa que ahora cobra, y bien, en la nómina gubernamental como secretario de Educación Pública, o sea Héctor Jiménez Márquez,  aseguró que el Departamento de Profesiones verificó la existencia de la cedula profesional del protegido de Marcos Covarrubias Villaseñor -el mismo que encumbró como titular de la SEP al ex taquero de Cuajimalpa- y puntualizó con total descaro que los títulos de su amigo Allan Alexander Amador Cervantes son totalmente válidos, y que están perfectamente registrados con una cedula profesional.

Así o más mentiroso quiere usted al ex taquero de Cuajimalpa ahora investido como secretario de Educación Pública, pues los títulos son apócrifos y las cedulas profesionales más, pues solo hay que consultar como ya se dijo la página www.cedulaprofesional.sep.gob.mx/cedula/index para que se entere uno que dicha cédula, la tipo C1, le fue expedida a Mario Juan Camargo Hampshire en 1946, esto luego de titularse como abogado en la UNAM; y que la  otra cédula con el mismo número, pero esta es tipo A-1 que es para una especialidad, le fue otorgada en 1986 a Moisés Alvarado Ortega por la Universidad del Ejército y Fuerza Aérea como especialista en Medicina Interna, y nunca jamás al rector de la Universidad Tecnológica de La Paz, Allan Alexander Amador Cervantes.

Se dice que mucho peca quien mata a la vaca y peor aún quien le sujeta la pata, así que ojalá este par de mitómanos sean removidos de sus cargos ya que son una vergüenza para quienes si estudian en verdad una carrera universitaria, y más aún para los padres de estos que hacen sacrificios extremos para que lo logren. . . ¿Este es el Mejor Futuro que tanto pregonaron? La verdad, que asco, por lo que quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . . 

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