Sin dar la cara ninguno de los 21 diputados que conforman la actual Legislatura Sudcaliforniana

Balconeando / Ramplón comunicado

Después de que fueron cuestionados en redes sociales y en algunos medios de comunicación, los legisladores de Baja California Sur no tuvieron más remedio que ceder ante la presión social, y por eso el pasado 27 de febrero dieron a conocer con bombo y platillo un supuesto programa de austeridad que incluye reducir un 20 por ciento su sueldo; bajar un 30 por ciento la dotación de combustible y la cancelación de todo tipo de viáticos para las actividades que dicen realizar tanto dentro como fuera del estado.

Sin dar la cara ninguno de los 21 diputados que conforman la actual Legislatura Sudcaliforniana, y solo emitiendo un ramplón comunicado de prensa, los parlamentarios se ciñeron en algo el cinturón, porque  a decir de ellos -mediante el  ramplón boletín emitido- “el programa de austeridad en el gasto público del Congreso del Estado se presenta en función de los problemas económicos que vive el país y la entidad, y donde diversas instituciones de los tres niveles de gobierno han dado a conocer acciones similares tendientes a la optimización de recursos”. Fin del comunicado. Tan tan, y a otra cosa.

Sin embargo cuando este hecho se comentó con alguien cercano, me dijo: ¿Y de cuánto estamos hablando en pesos y centavos? Y yo me dijo a mí mismo, pues hagamos las cuentas, y dándonos a la tarea de realizar algunos teoremas matemáticos resultó que el monto total que sacrificará cada  inmaculado legislador son 9 mil 160 pesos, esto de los 88 mil pesos que reciben a través de sus mesadas.

Y es que con base al tabulador actual de percepciones económicas para los diputados locales, se revela que el sueldo neto para cada diputado es del orden de los 20 mil 184 pesos, por lo que la reducción del 20 por ciento de su salario serán 4 mil 36 pesos, y de lo cual les quedará la nada despreciable suma de 16 mil 147 pesos con 20 centavos mes a mes.

En el rubro de dotación de combustibles se marcan 16 mil pesos mensuales, y ya con la reducción del 30 por ciento que el ramplón comunicado describe, pues tendrán un impacto de 4 mil 800 pesos, por lo que ahora solo recibirán 11 mil 200 pesos cada treinta días para la gota de vehículo. ¿Qué tal?

En suma, lo que realmente dejarán de percibir los ilustres, inmaculados y bien ponderados diputados sudcalifornianos son 9 mil 160 pesos, lo que generará un ahorro de 192 mil 360 pesos mensuales por los 21 legisladores que recaudan su pipirín gracias a los impuestos que tiene que sufragar “Juan Pueblo” mes a mes.

Pero, el ramplón comunicado emitido ocultó todo lo referente a los privilegios que los legisladores se siguen embolsando. Por ejemplo, con base al tabulador salarial del Poder Legislativo, los diputados seguirán conservando percepciones económicas como son los 3 mil 850 pesos con 46 centavos por concepto de compensación adicional a su sueldo. También los 12 mil 965 pesos con 54 centavos para gastos de representación. Y los 35 mil pesos mensuales por concepto de apoyo asistencial, lo que en total suman 51 mil 816 pesos para cada uno. ¿Cómo les quedó el ojo?

Peor aún, los legisladores sudcalifornianos seguirán teniendo la prerrogativa de obtener otros ingresos extras como son los  6 mil pesos por presidir la Comisión Permanente del Poder Legislativo; 4 mil pesos por coordinar una Fraccional Parlamentaria; 3 mil pesos más por presidir la Mesa Directiva o bien 2 mil pesos adicionales por ser secretario de la Mesa Directiva.

Entonces esto quiere decir, que aún y con el enorme esfuerzo de haber limitado sus conceptos de sueldo y combustible, las percepciones económicas de cada legislador prácticamente no sufrirán un impacto considerable o muy lastimoso para ellos, pues cobrarán la nada inicua cantidad  de hasta 78 mil 840 pesos mensualmente. Y otra vez cuestiono: ¿Cómo les quedó el ojo?

Ahora se deduce porque el diputado del Partido del Trabajo, Camilo Torres Mejía, levantó la diestra y dijo ser el primero en manifestar su intención de querer repetir como legislador local =o sea, reelegirse= aunque eso sí, ya no por la vía plurinominal como sucedió cuando llegó apoltronarse en una curul del Congreso del Estado de Baja California Sur.

Camilo Torres Mejía, fue quien además refirió que no le eran suficientes los 87 mil pesos mensuales de salario que recibía para desempeñarse a plenitud, y el mismo que también rayó en el cinismo al decir que desconocía a ciencia cierta cuál era monto del resto del dinero que recibe para realizar sus labores legislativas, o sea que en pocas palabras, que no tuvo cabeza para dilucidar que sucede con los otros casi 300 mil pesos etiquetados para apoyo de asesores, compensaciones especiales y bonos etiquetados, y que de esos el ramplón boletín emitido por el Congreso del Estado no dice nada de nada. Otra vez interrogo: ¿Cómo les quedó el ojo?

Camilo Torres Mejía, el diputado del PT, es el mismo que considera que este no es un momento prudente para quitar el fuero a los servidores públicos, ya que aseguró que no existe un estado de derecho para defenderse. Y si esto lo dice él que es diputado, entonces habrá que preguntarle cómo carajo se sienten el ciudadano de a pie. ¿O no?

Camilo Torres Mejía también es el legislador que asegura haber recibido mensajes intimidatorios para que deje en paz el tema del juicio político en contra del grupo de regidores que estuvieron acompañando a Esthela de Jesús Ponce Beltrán en el anterior Ayuntamiento de La Paz,  pero también es el mismo que no tiene el valor de decir quién o quienes lo están amenazando.

Y es que la reforma política electoral dejó establecidas nuevas disposiciones constitucionales como lo es la reelección consecutiva de legisladores y alcaldes; o sea, que podrá haber una elección consecutiva para presidentes municipales, regidores y síndicos, hasta por un periodo extra.

Pues bien, de ahí resulta que con estas reformas electorales y con miras a las elecciones del 2018, el diputado petista Camilo Torres Mejía se destapa y manifiesta abiertamente su intención de querer ser nuevamente legislador local -reelegirse, pues- pero la verdad no se le entiende, porque si no le alcanzan los 87 mil pesos que ganaba hasta hace apenas un mes atrás, mucho menos podrá cubrir sus pasmosas expensas con los 78 mil pesos que ahora devengará. O sea, para que quiere seguir en un quehacer tan mal pagado. ¿O no?

Total, que entre ramplones manifiestos oficiales que parece solo tratan de confundir al pueblo vendiendo imágenes fuera de contexto, y entre abnegados parlamentarios a los que no les importa tener que padecer desdicha y apetencia por no embolsarse lo que merecen, la actual Legislatura del Estado va decreciendo lentamente sin pena ni gloria.

¿Qué pasará en el tiempo que les queda a los diputados para estar plácidamente posados sobre su curul? La verdad, no lo sé, pero mientras algo sucede al respecto mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .

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