La contralora general del Estado, Sonia Murillo Manríquez, ha enfatizado una y otra vez que las cuentas públicas en la gestión de Marcos Covarrubias fueron claras y ordenadas, pero quizá padezca algo de alzheimer, pues no recuerda donde fueron a parar los 94 millones 737 mil 627 pesos que sí descubrió como faltante la Administración Superior de la Federación. . .

Balconeando / “La olvidadiza”

Mediante el oficio USIT/DTAIPD/939/2017 de la Dirección de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos de la Administración Superior de la Federación, se informó que el 2 de septiembre del año 2016 se presentó ante el Ministerio Público Federal una denuncia por el desvío de 25 millones 915 mil 980 pesos, a la cual se le asignó la averiguación previa FED/SEIDF/UNAI-CDMX/0001695/2016.

Ante esto, la Auditoría Superior de la Federación presentó a la par en la Procuraduría General de la República dos nuevas denuncias penales en contra la administración del ex gobernador de Baja California Sur, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, ahora por el desvío de recursos que suman 120 millones 653 mil 607 pesos de la cuenta pública del año de 2014.

En el escrito, cierto es que la Auditoría Superior de la Federación se abstuvo de calificar el tipo de delito en que incurrió el ex mandatario de Baja California Sur, ya que señaló que sus atribuciones son solo la presentación de las denuncias penales que deriven de las irregularidades detectadas en la fiscalización de la Cuenta Pública.

Pero la misma Auditoría Superior de la Federación se limitó a describir los hechos presuntamente delictivos derivados de la irregularidad durante la fiscalización, esto sin calificarlos jurídicamente, “facultad que le corresponde al Ministerio Público de la Federación quien debe acreditar el cuerpo del delito de que se trate y la probable responsabilidad, como base del ejercicio de la acción penal”.

Y también se dio a conocer que el pasado primero de marzo del 2017, se presentó otra denuncia adicional, pero ahora por 94 millones 737 mil 627 pesos, la cual tiene pendiente el número de averiguación previa hasta el momento.

Usted se preguntará: ¿Y a qué viene todo esto? Bueno, pues a que la contralora general del Estado, Sonia Murillo Manríquez, desde febrero del año 2016 ha asegurado y vuelve asegurar que en la evaluación de la administración pasada no se encontró ningún tipo de evidencia o irregularidad en el gobierno de su gran amigo y protector, Marcos Covarrubias Villaseñor.

Con palabras textuales la contralora dijo en 16 de febrero del 2016: “Fue una transición clara, no se encontró ninguna irregularidad en el gobierno de Marcos Covarrubias Villaseñor, se llevó a cabo la entrega recepción de cada una de las secretarías y estuvimos analizando cada una de estas actas y ahorita vamos muy bien en la entrega, trascendiendo de una administración a otra y dándole seguimiento a los pendientes que quedaron por motivo de la transición pero todo muy bien”. ¿Qué tal con la señora?

La misma Sonia Murillo Manríquez ha enfatizado más de una vez que las cuentas públicas se habían entregado de forma ordenada, de cada secretaría por separado, en las que, ha repetido hasta el cansancio, todo ya se resolvió, sin embargo quizá padezca algo de alzheimer pues seguro eso la hizo no revisar cómo debería haberlo hecho el faltante de los 94 millones 737 mil 627 pesos que sí descubrió al detalle la Administración Superior de la Federación.

Así que pronto, más pronto de lo que Sonia Murillo Manríquez cree, tendrá aclarar muchos años de enredos, mentiras y manoteos que hubo por parte de los “Covarrubias BCS Compañía y Asociados” -recuerde aquello de las pavimentaciones y otros enjuagues que traían entre manos tanto parientes como compadres de estos-, y quienes desde el final del gobierno de Narciso Agúndez Montaño, unos y otros se tiraron la bolita, sin caer en cuenta la contralora general del Estado que se va a poner en función en breve el recién aprobado sistema anticorrupción, la Ley de Transparencia y la nunca terminada -por conveniencia- Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en el Estado.

Pero no hay que preocuparnos mucho por la suerte que podría correr Sonia Murillo Manríquez ahora que le caiga encima la aplanadora de la Administración Superior de la Federación, pues tiene una gran experiencia para “enderezar las cosas chuecas”; y sino tomemos como ejemplo lo que hizo en la Secretaría de Educación Pública cuando le tocó limpiar todo la porquería que dejaron sus entonces encantadores amarillos con los que suspiraba; o cuando siguió con escoba en mano barriendo de aquí para allá el mugrero que los panistas dejaron con la salida de Marcos Covarrubias Villaseñor; o mejor aún, después del desquiciante trabuco y actos de malabares que realizó en el Centro SEP con sus “brebajes chafas” -como diría el buen amigo Víctor Octavio García- con la total complacencia del ex taquero de Cuajimalpa, Héctor Jiménez Márquez.

Pero ojo, porque la suerte de la contralora general del Estado se podría acabar, ya que la Auditoría Superior de la Federación trae datos por demás interesantes sobre el paso de Sonia Murillo Manríquez por el Centro SEP, donde dejó muchos pero muchos lastimados que últimamente gozan de cabal salud, y que como ya dijimos renglones arriba con el incipiente sistema anticorrupción será mucho más difícil que pueda hacer los “maquillajes” que acostumbra sin que nadie se entere o quiera enterarse, pues notorio fue que sin transparencia y sin rendición de cuentas todo mundo supo de las inmundicias logradas por la todavía funcionaria estatal para seguir “escalando posiciones” como ha sucedido, pero tal parece que su caída será estrepitosa y de consecuencia fatales para muchos que la han cobijado.

¿Qué epílogo tendrá la novela de “La olvidadiza”? La verdad que no lo sé, por lo que mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .

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