La reducción de proyectos y eventos a consecuencia de la falta de recursos económicos conllevará al deterioro del desarrollo educativo y cultural que alcanzó Baja California Sur en los últimos años

Balconeando / Educación y Cultura

Algunas decisiones del gobierno de Carlos Mendoza Davis en cuanto a educación, y otras más del Gobierno Federal en materia de cultura para Baja California Sur, son a primera vista, al menos cuestionables.

¿Por qué? Bueno, porque la educación y el desarrollo cultural es lo que marca el avance de las civilizaciones, y en Baja California Sur ambos aspectos son ahora más necesarios que antes, ya que en los últimos años dejó de ser una entidad pacífica para convertirse en una de las más violentas en relación a ejecuciones relacionadas con el crimen organizado.

En cuanto a las decisiones estatales dos casos han llamado la atención recientemente. Por un lado, el intento de cierre de la Casa del Estudiante Sudcaliforniano en la Ciudad de México, y que no se ha consumado porque intervinieron autoridades federales, y donde la sociedad aún no pierde la disputa con el gobierno estatal.

Por otro lado, desde finales del 2016, la autoridad gubernamental de la media península impuso su criterio en el caso de la Escuela Primaria 18 de Marzo de La Paz, la que consideraron sin más ni más no apta para funcionar como centro educativo y procedieron a su demolición, esto sin antes dar respuestas satisfactorias a un amplio sector de la población que no creía en la inviabilidad de mantener el inmueble.

Pero también hay que recordar que a nivel federal el año pasado la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, avalada por la Cámara de Diputados, canceló la aportación para cultura a los estados en el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2017, y donde Baja California Sur tuvo un presupuesto federal para cultura de poco más de 47 millones pesos, de los cuales aproximadamente 34 millones de estos fueron destinados a la ejecución de la mayor cantidad de proyectos culturales en el entidad, incluyendo en la cifra los salarios para personal especializado en la aplicación de los mismos y que no es de base. El resto fue usado, entre otras cosas, para infraestructura, remodelación y equipamiento.

Ante esta cancelación económica, muchos ciudadanos se manifestaron en contra del gobernador sudcaliforniano; artistas, escritores, académicos, estudiantes y otras personas le enviaron más de setenta misivas en las que se exhortaba a no ser insensible a esta situación y se pedía que viera la manera de restablecer el flujo económico al sector cultural.

Esto significó no disminuir el monto federal del año pasado, pues a este respecto, y ante la desafortunada decisión del gobierno federal de Enrique Peña Nieto de extinguir la inversión cultural en la media península, se ha mantenido en diversos medios que el gobierno de Carlos Mendoza Davis aportaría 12 millones de pesos complementarios al Instituto Sudcaliforniano de Cultura, y que finalmente serían alrededor de 22 millones que debieron ser parte del presupuesto general autorizado por la Secretaría de Finanzas estatal para cultura; cantidad que representa menos del 50 por ciento de lo que antes aportaba la federación para la aplicación de proyectos.

Cabe señalar también que la misma Secretaría de Finanzas tiene un presupuesto para el Instituto Sudcaliforniano de Cultura para este año de 97 millones 586 mil 797 pesos, los cuales representan un incremento de poco más de 26 por ciento con respecto al de 2016, y que fue de 70 millones 948 mil 803 pesos; pero esta partida es principalmente para salarios, gastos por servicios generales, materiales y suministros, y aún con el incremento no se subsanará el dinero que antes aportaba la federación para la aplicación de proyectos.

Para ejemplificar el deterioro a que se verán sometidas diversas áreas del Instituto Sudcaliforniano de Cultura tomemos como ejemplo el caso de la Coordinación de Fomento Editorial que, de acuerdo con el Oficio REF ISC-030-I/2017-DG se le asignó un monto de 2 millones 500mil pesos, cantidad que debe ser parte del aporte estatal extra.

Pero ello se considera un enorme retroceso, ya que en el año 2016 dicha coordinación recibió 3 millones 850 mil pesos y ahora dejará de percibir 1 millón 350 mil, esto es alrededor de 35 por ciento menos.

Por eso es necesario que el gobierno estatal especifique el origen de la aportación presupuestal extra a cultura, es decir de qué partida lo seleccionó, y si es que ha hecho recortes en otras áreas, además de explicar por qué no ha podido aportar más al Instituto Sudcaliforniano de Cultura, ello para mantener lo que el instituto recibió de la federación en 2016.

La reducción de proyectos y eventos como consecuencia de la falta de recursos económicos conllevará al deterioro del desarrollo cultural que alcanzó Baja California Sur en los últimos años. En lo referente a la edición de libros y su difusión, así como otro tipo de eventos literarios que inciden en la formación de públicos lectores con un mayor espectro de visión social, y que evidencia que con la reducción del presupuesto pasará lo mismo con la producción de libros y los lectores.

Lamentablemente el cierre de espacios educativos y la disminución presupuestal a cultura se dan cuando la sociedad sudcaliforniana ha sido tan violentada por el crimen organizado en una entidad cada vez menos segura para vivir con un mayor índice de delitos graves y una militarización en aumento. Y aun así parece no quedarles claro a nuestras autoridades federales y estatales que la educación que la incentivación cultural son una manera más eficaz de luchar contra la violencia que las balas. ¿Cambiará su visión al respecto? La verdad no lo sé, por lo que quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .

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