¿Será posible que Baja California deje de extraer sal por demás amarga?

Balconeando /Consejeros ideales

Para muchos es desconocido que el corporativo japonés de la Mitsubishi cuenta entre sus asesores con dos personajes públicos que desde sus cargos conocieron de un nefasto entramado comercial, y que actualmente juegan un doble papel en torno a la empresa Exportadora de Sal.

Uno de ellos es el ex secretario de Comercio, Herminio Blanco, quien es miembro del International Advisory Committee de Mitsubishi Co., y también es al mismo tiempo asesor del actual secretario de Economía, Idelfonso Guajardo, y que por ambas actividades recibe sus respectivos honorarios, sin que se conozca alguna declaratoria de su parte por un posible conflicto de interés.

Otro personaje que aparece en el organigrama del International Advisory Committee de Mitsubishi Co. es Mario Alfonso Cantú Suarez, actual subsecretario de Minería en la Secretaría de Economía, pero quien ha trabajado en el pasado codo a codo al lado de Herminio Blanco.

Inexplicablemente, a pesar de que las ganancias de la empresa Exportadora de Sal ascendían a 480 millones de dólares, en 2013, Idelfonso Guajardo, su asesor Herminio Blanco y Mario Alfonso Cantú Suarez, entonces coordinador General de Minería, a través del FIMOMI intentaron privatizar a ESSA por menos de 500 millones de dólares, como consta en el documento esquema de colocación de la Secretaría de Economía. Es decir, intentaron vender en casi lo que factura la empresa.

La operación se pensaba consumar a través de un esquema de colocación accionaria, lo que dejaría fuera al Congreso de la Unión y a la Secretaría de Hacienda de su regulación. Para dimensionar las ganancias que se habrían visto afectadas con esa operación, la naviera Baja Bulk Carriers tuvo una utilidad, sólo en el 2013, de 150 mil millones de dólares.

Pero ojo, pues no es el único negocio redondo que autoridades mexicanas le han concesionado a la Mitsubishi Co., pues el pago de las demoras por carga a buques va de 18 mil 500 a 20 mil dólares por día y esto ha ocurrido desde hace nueve años atrás.

Y es que resulta que los barcos y navíos son también de la Mitsubishi, y ellos mismos -los de la empresa nipona- son quienes programan el calendario de carga en la Isla de Cedros hasta con un año de antelación, y aun así hay días en el puerto vacíos de carga, lo que provocó que en el año 2015 las autoridades federales, por conducto de la sociedad con Exportadora de Sal y Mitsubishi Co., pagara por demoras la menesterosa cantidad de 203 mil 462 dólares.

Un año antes la cifra fue de 66 mil 739 dólares, y en 2016, hasta el mes de octubre, se pagaron 135 mil 905 dólares quedando dos pagos pendientes por las cantidades de 12 mil 475 y 4 mil 260 dólares, que corresponden a las fechas del 17 y 25 de julio de ese año, respectivamente.

Todo ese dinero pagado por demoras fue a favor de los once barcos pertenecen a Mitsubishi Internacional Corporation y Baja Bulk Carriers, pero dichos desembolsos nunca fueron justificados por las empresas, según consta en las indagatorias de la Auditoría Superior de la Federación a los ejercicios fiscales 2013 y 2015.

De 2009 a 2016, en casi siete años se han producido de 162 demoras en la carga en la Isla de Cedros de los barcos pertenecientes a la Baja Bulk Carriers y la Mitsubishi Co. sin el soporte documental que los justificara, señala en uno de sus documentos la Auditoría Superior de la Federación en su última revisión.

Esto le ha obligado a Exportadora de Sal a pagar 5 millones 827 mil 728 dólares por concepto de demoras a sus propios socios, o sea, los mismos que programaron los tiempos de carga, monto que también se reconoce en un estudio solicitado por la empresa Exportadora de Sal de Guerrero Negro.

Es por ello que la Auditoría Superior de la Federación consideró que la empresa Exportadora de Sal no ha cumplido con la modificación al contrato original ni al convenio modificatorio celebrado con el corporativo japonés y Baja Bulk Carriers, a fin de alcanzar condiciones equitativas para ambos.

Pero eso no ha sido todo, pues  en el año 2012 la Baja Bulk Carriers -Filial de la Mitsubishi Co.- se extralimitó en sus funciones y contrató el servicio de buques de fletamento por tiempo, sin estar facultado para ello.

Así fue como se adjudicaron cuatro buques por tiempo establecido, desde 2 hasta 15 años, pagando por día desde 18 mil 500 hasta 20 mil dólares.

En esto tuvo que ver Yuji Fujitake, gerente de Apoyo Productivo de Exportadora de Sal y empleado a la vez de la Mitsubishi Co., ya que fue quien solicitó el pago a los clientes por demoras del 2014 por la cantidad de 923 mil 666 dólares.

Para evitar estos y otros daños más ocasionados y que afectan directamente al erario de Baja California Sur, hace unas semanas la Auditoría Superior de la Federación recomendó a la empresa Exportadora de Sal de Guerrero Negro la compra de más acciones de la naviera Baja Bulks Carriers, para así tomar el control de las decisiones para transportar su producto, ya que ESSA depende de su distribuidor exclusivo para el traslado de las toneladas de sal industrial que produce, y toda vez que cuenta con la mitad de las acciones de la compañía que proporciona el servicio de transporte marítimo, si adquiere el 1 por ciento más de las acciones poseería una participación accionaria mayoritaria.

En este asunto y a pesar de la cantidad de datos que se han estado exhibiendo, entiéndase Exportadora de Sal de Guerrero Negro, Baja Bulk Carriers y Mitsubishi Co. han guardado un silencio sepulcral. Una de dos: ¿Saben que están bien protegidos con sus consejeros ideales? ¿O hay intereses por demás turbios que no dejan que las aguas se remuevan?

¿Será posible que Baja California deje de extraer sal por demás amarga? No lo sé, pero mientras algo sucede al respecto mejor quien esto escribe seguirá Balconeando. . .

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