¿Tendrá cara Armando Martínez Vega para confrontar a cualquiera de esos jóvenes deportistas?

Balconeando / Burla y desfachatez

Se presume y cacaraquea a no poder que el alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega, invierte una millonada en propaganda, preparativos y contratación de artistas locales y nacionales del Carnaval de La Paz, pero lo que nadie, absolutamente nadie ha dicho, que deportistas y entrenadores fueron testigos de lo que privó durante la justa denominada Olimpiada Estatal, la cual por falta de recursos económicos dejó sin alimentación e incluso sin medallas a cuando menos la delegación deportiva del municipio de Los Cabos, lo que denota una verdadera burla.

Esto fue durante la etapa de eliminatorias, y donde deportistas llegados de todos los municipios sudcalifornianos compitieron para conseguir su pase definitivo en las ramas de Basquetbol, Voleibol de Playa, Ciclismo y Luchas Asociadas.

El esfuerzo y el deseo de decenas de jóvenes ilusionados para lograr su propósito entregándose en cuerpo y alma durante las competiciones, mostraron su preparación y su enorme sueño de convertirse en futuras estrellas, pero repito, el actuar del alcalde paceño Armando Martínez Vega, denotó una verdadera burla para con ellos.

Y lo digo porque lo que aparentemente pintaba para ser una eliminatoria normal, en el transcurso de las horas se tornó en un evento completamente descontrolado, y acabó por ser  evidenciado cuando en la eliminatoria de luchas asociadas disputada entre los jóvenes deportistas de La Paz y Los Cabos no tuvieron ni tan siquiera entrega de medallas, y peor aún, pues incluso el contingente de Los Cabos conformado por 52 atletas y 6 entrenadores, no alcanzó alimentación.

Así, sin darles comida, sin otorgarles hospedaje, sin darles una medalla por su esfuerzo y con una pésima organización, se fueron tristes y desconsolados los jóvenes competidores, pero orgullosos de haber obtenido un lugar en el pódium, esto y a pesar del alcalde Armando Martínez Vega, quien denotó una verdadera burla para con ellos.

Muchos saben que la organización de la Olimpiada Estatal se divide en eliminatorias, primero de tipo municipal y luego a nivel estatal, y según datos recabados el anfitrión, en este caso, el Instituto Municipal del Deporte de La Paz estaría a cargo del hospedaje, alimento, así como facilitación del uso de las instalaciones deportivas.

Y así fue que se supuso que el Instituto Municipal del Deporte de La Paz se encargaría de la logística de inscripción, desarrollo de pruebas eliminatorias y la premiación; pero no fue así, pues dejó un pésimo y amargo sabor de boca ya que las delegaciones deportivas no estaban preparadas para afrontar una situación de tal índole, pues los jóvenes deportistas tuvieron que desembolsar un pago de 747 pesos en la compra de tres pizzas familiares, y con ello poder alimentarse, esto mientras que el alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega, simplemente denotaba una verdadera burla para con ellos.

En el Ayuntamiento de la capital del estado como ya es una costumbre, simplemente se lavaron las manos, ya que nadie monitoreó los horarios de comida de los competidores, y eso evidenció la falta de «estrecha comunicación» que tanto presumen en los eventos públicos las huestes de. Armando Martínez Vega

Pero la situación que definitivamente rompió todas normas establecidas y que tomó por sorpresa no solo a los deportistas, si no al mismo Instituto Municipal del Deporte en La Paz, fue la negligente actuación del Instituto Sudcaliforniano del Deporte, porque según Salvador Vargas Portillo, y quien desde luego al igual que las huestes de Armando Martínez Vega, se lavó las manos, pues no mantuvo una coordinación eficiente en el registro de asistentes a participar en las disciplinas, como tampoco en el número de medallas para la ceremonia de premiación, cuando se supone que debería haber un coordinador que se encargue de ello, y por eso cuando los concentraron en la cancha Manuel Gómez Jiménez todo el esfuerzo de los deportistas se vieron mermados al no ser condecorados con las medallas a las que se hicieron merecedores.

Quien mantuvo una acción relevante –según los propios deportistas– fue el entrenador de Los Cabos, Carlos Quintana, quien dio la cara y palabras de aliento a los jóvenes atletas que no recibieron su medalla por culpa del valemadrismo que mostró el equipo encargado de la logística del evento, tal y como sucede con el veterano director del Instituto del Deporte Sudcaliforniano, José Leoncio Ávila Geraldo, y quien dicho sea de paso, parece estar mucho más interesado en sacar raja del presupuesto gubernamental con sus negocios de venta de material deportivo que en atender las encomiendas que por su cargo tiene y no se apresta a cumplir.

¿Qué no lo creen? Bueno, entonces que encaren a los 52 deportistas de la delegación de Los Cabos, y según el tablero de resultados oficiales, 41 ganaron medalla de oro por el primer lugar y 11 alcanzaron la de plata por el segundo. ¿Y las medallas? ¿Dónde quedaron?

Cabe destaca que está no es la primera vez que se presenta un escándalo de este tipo en una Olimpiada Estatal, pues en 2016 en el municipio de Loreto, se exhibió al anfitrión por haber entregado box lunch de manera raquítica, cuando se presentaron en redes sociales empaques térmicos con dos tortillas de maíz y una porción moderada de frijol, exhibiendo a la presidenta municipal de ese puerto, Arely Arce Peralta, de algo similar a lo que hoy se le acusa a Armando Martínez Vega: haberse burlarse de los jóvenes deportistas con sus actuares.

Los expertos aseguran que los niños y adolescentes que practican algún deporte son menos propensos a caer en adicciones como drogas o alcohol, y en el caso de las mujeres, las posibilidades de un embarazo a temprana edad son mucho menores.

Los niños que hacen deporte pueden hacer amigos centrados en actividades sanas, seguras y agradables. Lo mismo sucede con los jóvenes, quienes tienen la posibilidad de desarrollar amistades en torno a un estilo de vida activo.

El ejercicio y la competencia sana proporcionan alternativas de socialización que son más saludables y activos en comparación con otras actividades más sedentarias, pero parece que a las autoridades de Baja California Sur esto no les importa.

¿Tendrá cara Armando Martínez Vega para confrontar a cualquiera de esos jóvenes deportistas que tuvieron que volver a casa con un palmo de narices como premio a su esfuerzo? ¿O acaso para quien puede encarnar perfectamente bien al “Rey feo del Carnaval” es más importante contratar a “El Buky” que proporcionar una ración de alimento balanceado a quienes participaron en la llamada Olimpiada Estatal?

La verdad, no lo sé, mejor mientras algo sucede al respecto quien esto escribe seguirá Balconeando. . . 

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