Haiku (Género japonés)

Al compañero Luis Bastida

Luis Bastida

Con sus muletas aladas

Pisó estrellas

En su silla de ruedas

Arrastró cometas

Por las calles

Amarró sonrisas y abrazos

Que llenaron

Su carruaje

De suspiros de su esposa

De sus hijos

Anclaron su ser

Sin prisas

Esperó en la Progreso

Su última caminata

Esperó en el Bar

Sus camaradas

De guitarras de viento

Caminó los cuatro rumbos

Con su mujer

Con su sonrisa

Nada lo doblegó

Siempre fue feliz

A su manera

Saudades en tu partida

Abrazos de luz

¡Guarda la cuenta!.

Nada ni nadie lo doblegó. Un día lo encontré y ya estaba amputado de una pierna. Su mujer se fundió a la silla de ruedas. No lo dejó platicando con los silencios. Lo impulsó por todas partes. Se miraban en una ceremonia, en el estadio, en la fiesta de la Mutualista. Su esposa, fundida al metal, estoica, firme como Atlante de Tula (cultura Tolteca) fue su motor; no lo dejó morir de soledad.

En una de las visitas a mi pueblo los encontré –impulsando la silla su esposa-. Eufórico me saludó y me dijo: “Bobby cada día me encuentras más chiquito”. Lo habían amputado de sus dos piernas…

Un gran compañero…

 

Alea jacta Est- 26-05-2021

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