Debemos terminar con este viejo sistema antes de que él termine con el planeta.

Adiós a la izquierda y la derecha

La izquierda y la derecha, esos dos obsoletos conceptos políticos y socio económicos, son a final de cuentas formas del pensamiento humano que ya no responden a los grandes retos de las sociedades modernas. Cumplieron su papel histórico y son un pesado lastre para el avance de la humanidad.

En esencia, uno como el otro son antidemocráticos, autoritarios, dogmáticos y sectarios y altamente perjudiciales para la salud de los pueblos. Especialmente para los países más pobres.

Esta dicotomía surgida al calor de la revolución francesa en 1789 ha tenido tiempo de sobra para demostrar que sus recetas y propuestas no funcionan más para los ciudadanos del siglo XXI.

Desde hace 232 años, las dictaduras surgidas de cada uno de estos bandos le han costado a la humanidad millones de vidas.  El surgimiento del socialismo ocurrido al triunfo de la revolución bolchevique en Rusia en 1917 y su efímera existencia de 70 años y las dos grandes guerras mundiales, son la prueba fehaciente de que necesitamos hallar una forma distinta de relacionarnos como seres humanos antes de que acabemos con el planeta.

Las dictaduras abiertas o simuladas, de izquierda o derecha, van en contra de la esencia de nuestra especie. Son una aberración anacrónica que agoniza a pesar de los que las quieren mantener a base de represión y demagogia.

El mundo de hoy no tiene nada que ver con el de Robespierre, y su época de terror en la Francia del siglo XVIII. Ni con las ideas nacidas de la cabeza de Carlos Marx, plasmadas en su Manifiesto del Partido Comunista publicado en 1848.

Como modo de producción el socialismo demostró ser un fracaso y con él, gran parte de las teorías e interpretaciones políticas que le daban sustento. No obstante, en la mayoría de la población mundial subsiste el anhelo de poder construir una sociedad mejor, más justa, en donde sean erradicadas el hambre y la miseria y cada persona pueda ser feliz y desarrollar al máximo su potencial humano. Pero esta utópica sociedad no la vamos a formar al calor de las ideas de la izquierda y la derecha, ambas son tóxicas, contaminan todo cuanto tocan.

Al igual que ocurrió durante la época de la Ilustración en Francia, y la aparición de la Enciclopedia, entre 1751 y 1772, hoy necesitamos de nuevos pensadores, de filósofos y científicos que sumen sus mentes para crear una nueva sociedad.

Estamos en los umbrales de una revolución tecnológica sin precedentes, el mundo en pocos años habrá cambiado a tal grado que tendremos que aprender a vivir de una forma distinta a la que lo hemos hecho.

Esto no lo alcanzan a ver ni entender la mayoría de los gobernantes de todo el mundo porque sus esquemas mentales están encerrados en esas cajas cuadradas que son sus ideas políticas que se definen en función de una posición geométrica que los coloca a la izquierda o la derecha de la solución de cualquier problema.

Tanto la derecha como la izquierda propician modelos de gobierno cargados de corrupción, de ineficiencia, con alto grado de autoritarismo. No tienen la solución para la mayoría de los problemas que aquejan a los habitantes del mundo, 85% de estos es pobre y la pandemia se ha sumado a otros graves problemas como la destrucción del medio ambiente y el agotamiento de los recursos naturales.

Debemos terminar con este viejo sistema antes de que él termine con el planeta.

Los grandes avances tecnológicos van a arrastrar a todos aquellos que se resisten a ver que el mundo está cambiando a una velocidad que no alcanzan a comprender.

Los días de la derecha y la izquierda como modelos de pensamiento están contados y van derecho al depósito de reciclados, por obsoletos.

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