Vuelve David Castro convertido oficialmente en un Pacific Voyager

Pamela Padilla Soto 

La parte más difícil que atravesó durante este viaje, fue un período en el que por un mes no avistaron tierra, muchos días de los cuales no existía el suficiente viento para navegar con vela sobre las canoas que no tienen motor, pues su objetivo es no contaminar el mar, además de rescatar las antiguas tradiciones polinesias.
La parte más difícil que atravesó durante este viaje, fue un período en el que por un mes no avistaron tierra, muchos días de los cuales no existía el suficiente viento para navegar con vela sobre las canoas que no tienen motor, pues su objetivo es no contaminar el mar, además de rescatar las antiguas tradiciones polinesias.

Con el mensaje de conservación de los mares y un contrato firmado como el único tripulante activo mexicano de los Pacific Voyagers, después de seis meses de navegar por lugares como Isla Cocos, en Costa Rica; Islas Galápagos, en Ecuador, la Polinesia Francesa, en Tahití; Islas Cook, Rarotonga, Samoa, Fiji, Vanuatu, Islas Solomon, Nueva Caledonia y Nueva Zelanda, David Castro Arvizu, finalmente regresó a su casa, Cabo Pulmo.

 La parte más difícil que atravesó durante este viaje, fue un período en el que por un mes no avistaron tierra, muchos días de los cuales no existía el suficiente viento para navegar con vela sobre las canoas que no tienen motor, pues su objetivo es no contaminar el mar, además de rescatar las antiguas tradiciones polinesias.

 “Un día sin viento para nosotros era fatal, uno porque las canoas no traen sombra y casi casi era una deshidratación segura para nosotros”, manifestó Castro Arvizu.

 Las 37 mil millas náuticas que recorrió, lo cambiaron mental y espiritualmente pues no sólo valoró a su familia y a su hogar, también tuvo la oportunidad de hacer hermandad con la tripulación integrada por 10 personas de diferentes nacionales, hablando 12 idiomas y 6 dialectos, con diferente alimentación y religión, sin embargo, con la misma pasión por conservar los océanos y la vida submarina.

 Uno de los sueños de David, quien es instructor de buceo en un negocio familiar en Cabo Pulmo, cumplió su sueño de viajar a Isla Cocos, donde existe la mayor diversidad de tiburones, de lo cual fue testigo en su primer día de buceo en el lugar.

 “Nos tocó el primer día todas las especies que queríamos tener; de hecho todos los tripulantes le tenían pavor a los tiburones, por lo que en el trayecto les hablé sobre tiburones; al final todos se metieron a nadar y surgieron nuevas experiencias para ellos”, indicó el joven Castro.

 Como parte de la tripulación del Hine Moana, tenían la obligación de presentar un proyecto, en el cual participó con el testimonial de la labor que su familia, en conjunto con ONG’s, realizaron durante años por la conservación del Parque Marino Nacional de Cabo Pulmo; estando en Fiji se enteró de la cancelación del proyecto de Cabo Cortés, lo cual incluyó en sus exposiciones.

 “La gente se sentía tan interesada del caso, que se me acercaban a preguntarme cómo le habíamos hecho, se interesaron mucho en las Áreas Naturales Protegidas”, puntualizó David.

 Explicó que en lo que vuelve a retomar el viaje con los Pacific Voyagers, programado para el mes de febrero del 2013, desde Cabo San Lucas, pasando por Panamá y Nueva Zelanda, hasta llegar a Alemania; tiene que cumplir la tarea de esparcir el mensaje, sobre todo a niños y jóvenes, las generaciones del futuro.

 Cabe destacar que la travesía a la que se sumó David el pasado mes de febrero, ha sido filmada para realizar la película, Our Blue Canoe o Nuestra Canoa Azul, que se espera esté lista para el 2013, cuando se buscará una concesión en México, la cual a su vez se pueda comprar por el propio director, para así proyectarla de manera gratuita a la población, con la finalidad de esparcir su mensaje de conservación de los océanos. Para mayor información o para ver los trailers, puede ingresar a www.pacificvoyagers.org

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