Ponle fin a la proliferación del Dengue

«La piedra angular o el mecanismo más eficaz es el control físico, con este se elimina todo tipo de nido que pueda provocar la proliferación del mosquito, y debe depender de las personas propietarias de cada unidad habitacional» señala el Doctor Francisco Javier León León, especialista en control de vectores epidemiológicos 

El control químico utilizado es conocido como abate, un larvicida granulado y embolsado, que personas especializadas indican u orientan acerca de su uso a la población.
El control químico utilizado es conocido como abate, un larvicida granulado y embolsado, que personas especializadas indican u orientan acerca de su uso a la población.

El dengue es una enfermedad infecciosa que se transmite a través de la picadura del mosquito que crece en cualquier lugar donde se encuentre acumulada agua. El tamaño de los criaderos puede llegar a ser desde muy pequeños, como la tapa de un envase de refresco o de gran magnitud como una cisterna; normalmente el agua se estanca en recipientes de plásticos o de metal, tinacos, pilas, tambos, bebederos de animales, floreros, o en almacenes temporales como las llantas y demás recipientes que pueden llenarse de agua dentro o alrededor del hogar en época de lluvia.

Como parte de la prevención de la proliferación del mosquito transmisor del dengue, se pone en práctica cada 3 meses en el año el mecanismo de Control Larvario, actividades realizadas por personas capacitadas en métodos físicos, y químicos, en los que se elimina o controla cualquier depósito donde se desarrollan o puedan desarrollarse las larvas de los mosquitos o zancudos, especialmente del tipo Aedes aegypti, comunmente desarrollado en zonas tropicales.

El control químico utilizado es conocido como abate, un larvicida granulado y embolsado, que personas especializadas indican u orientan acerca de su uso a la población. El abate es sumistrado, más no repartido, por el personal capacitado, quienes aconsejan no colocar el abate a granel en el agua, ya que este actua de manera lenta y continua dentro de su bolsa con pequeñas perforaciones; al mismo tiempo se indica que los 20 gramos que contiene el empaque deben abastecer sólo 200 litros de agua. «La bolsita» de abate es depositada única y exclusivamente en recipientes de gran volumen o que pueden llegar a convertirse en criaderos, y que por su utilización frecuente no son sujetos al control físico; este consiste en actividades que eliminan o destruyen cualquier tipo de contenedores de riego e incluso de agua contaminada con larvas, el control físico es propio de cada persona, ya sea lavar y tallar con jabón, voltear o deshechar recipientes que no tengan ninguna utilidad, cambiar constantemente el agua a los floreros, cubrir llantas o proteger bajo techo para evitar el almacenamiento de agua, son sólo algunas de las recomendaciones que el personal del Control Larvario ofrece a la gente en sus viviendas para evitar el desarrollo del mosquito transmisor del dengue clásico o en su peor variante el hemorrágico.

«La piedra angular o el mecanismo más eficaz es el control físico, con este se elimina todo tipo de nido que pueda provocar la proliferación del mosquito, y debe depender de las personas propietarias de cada unidad habitacional» señala el Doctor Francisco Javier León León, especialista en control de vectores epidemiológicos.

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