Santa Rosalía, BCS, en lo particular, es ahora solo un espectro

La pesca en Mulegé

Después del “boom” calamarero en el Municipio de Mulegé y, propiamente en Santa Rosalía, Baja California Sur (BCS), la pesca ha caído en un tremendo impasse al que no se le ve por ningún lado solución. La extensa brecha que separa a la actividad pesquera de hace apenas unos diez años a la fecha, es para que las autoridades pesqueras de  ayer y de hoy, que para el caso son las mismas, hubieran abrazado una solución, y dejar de seguir dando aspirinas obsoletas desde que, Ricardo Gerardo Higuera –de nuevo en el gobierno-, instituyó el sistema paternalista de regalar (así de literal), motores, embarcaciones y artes de pesca a cooperativas fantasmas y seguidores del gobierno estatal y municipal en turno.

Todo con un sentido futurista y electorero, sin pensar en la emancipación del desarrollo de los pescadores y del propio pueblo de Mulegé.

Solo en el poder de una curul o del que da el mandato popular.

Santa Rosalía, BCS, en lo particular, es ahora solo un espectro comparado con aquel puerto lleno de vida y actividad pesquera que lejos, pero muy lejos, de ser aprovechado por los gobiernos que vieron que esa bonanza económica, dilapidaron el efecto directo hacia el desarrollo social que esa tendencia pudo haber provocado, principalmente, en la región sur del Municipio de Mulegé.

Todo lo contario, se coludieron con los empresarios y dejaron solos a los pescadores empoderando a una caterva de oportunistas que bajo el manto “democrático” de aquel PRD que gobernaba la media península, repartieron a diestra y siniestra, permisos para la pesquería de calamar hasta congestionar la oferta y la demanda, dejando siempre en manos de empresarios y permisionarios el valor del producto e impactando negativamente el bolsillo del pescador que arriesgaba su vida cotidianamente.

El molusco se fue, suponen los que saben que por cuestiones naturales de migración y el puerto quedo solo, aunque aún deambulan por sus muelles los espectros de algunos pescadores que cayeron en el vicio y la prostitución.

Esa fue parte de la herencia que nos dejó.

Pero el desarrollo social nunca llegó. Santa Rosalía, BCS, siguió viviendo con su tenue luz propia y la pesquería del calamar siguió siendo una actividad emergente que no logró consolidarse, entendiendo por éste término, como el puntal para despegar desde la esa actividad, muy generosa por su abundancia, hacia otras actividades económicas en el mismo ámbito de la pesca.

Hoy los esfuerzos por la actividad pesquera que podemos ver no vienen desde el gobierno. Son empresarios que siempre le han apostado a su sector. A pesar de las vejaciones y las persecuciones políticas, ellos siguen adelante. Cayendo y levantándose, sin dar paso atrás.

Los otros, quienes  desde el gobierno debieran hacer lo conducente, siguen ajenos en el mejor de los casos, ante la parálisis de la pesca en Mulegé, mientras que en el peor de los escenarios, las autoridades estatales siguen repartiendo aspirinas como en su tiempo las repartió el PRD.

Son los mismos y encabezados por los mismos.

 Poco se puede esperar.

Mosaico Político

Desde hace ya mucho tiempo hemos tenido la oportunidad de ser la voz de los desprotegidos del pueblo. La voz de aquellos que no han tenido una oportunidad de mejorar su situación familiar, no porque no hayan estudiado – como dicen los déspotas-, sino porque no han tenido un familiar encumbrado políticamente que, nepotistamente, les sirva la mesa a sus anchas… Esa voz perdida en las esquinas y los parques de la ciudad… Esa voz que se queda adolorida en la casa y que no sale por miedo a que, lo poco que tienen, como su trabajo con un sueldo de hambre, se les vaya de las manos al ser despedidos por alzar la voz…Esa voz que no ha salido a la calle a protestar por esos temores…Esa voz que todos los días escuchamos aunque carezca de sonido… Esa voz que pretende ser desplazada por la «chusma» digital (Eduardo Ruiz Healy dixit), que proviene de una élite que pretende erigirse como la «sociedad» ideal y que está muy lejos de ser, siquiera, aceptada por el mundo real… Ellos llaman amarillismo a la realidad. Ellos llaman verdad a lo que solo sale de sus lenguas viperinas, de su ignorante arrogancia y del cielo gris en el que habitan… Ahora resulta que darle voz al pueblo es ser un indigno periodista que miente y que busca solo protagonismo, amarillismo, ¡ja!… Nada más falso que eso… seguiremos adelante con más fuerza que nunca… Escuchando esa voz que no ha sido escuchada… Hay muchos motivos para desenmascarar a quienes traicionan al pueblo de Mulegé desde un escritorio… ¡Y ESO HAREMOS! … Nada de lo que ocurra a los hombres nos debe resultar ajeno. Juan XXIII (1881-1963) Papa de la iglesia católica.

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