Principalmente por problemas económicos de los desarrolladores

Sin entregar 9 fraccionamientos al Ayuntamiento
fraccionamientos de Los Cabos
Nueve fraccionamientos de Los Cabos no han sido recibidos por el ayuntamiento.

Los Cabos, Baja California Sur.- Nueve fraccionamientos de Los Cabos no han sido recibidos por el ayuntamiento, por lo que no cuentan de manera constante con servicios como recolección de basura o alumbrado público.

En Cabo San Lucas, se trata de Altamira Residencial, Hojazen, Las Palmas, Hemisferia, Aura residencial y Portales; mientras que en San José del Cabo son Villa bonita Residencial Etapa 2, Monte Real Residencial etapa 4 y Country del Mar.

“Uno de ellos está inconcluso desde el 2006, dos de ellos del 2008 y en nuestra administración hay únicamente tres: dos del 2011 y uno reciente del 2013, adicionalmente en esta misma categoría hay otros dos fraccionamientos que ya están esperando por un último dictamen, porque resultaron con estos defectos de construcción en las obras de fraccionamiento, entonces vamos a fijar el monto de la fianza o hacer que paguen en las vialidades”, indicó el síndico municipal, Oswaldo Murillo.

Cabe destacar,  los fraccionamientos se rigen por el Reglamento de Fraccionamientos y la Ley de Desarrollo Urbano de Baja California Sur. Por ejemplo, de acuerdo al artículo 74 de la Ley de Desarrollo Urbano del Estado, el desarrollador está obligado a entregar al municipio las obras de vías públicas previstas en el proyecto autorizado así como haber cumplido las obligaciones fiscales; lo cual no ha sucedido.

“Entonces la Constitución obliga al municipio a proveer servicios públicos, pero los ordenamientos locales obligan a los fraccionadores a proveer la estructura pública a sus fraccionamientos, obligación que no puede absorber el municipio sino está cumplido plenamente el trabajo de urbanización. De acuerdo al Reglamento de Fraccionamientos de Baja California Sur, los fraccionadores tienen la obligación de garantizar mediante una fianza a favor del municipio, la calidad de las obras y que las van a concluir”, continuó Murillo.

Por lo regular se pide a los desarrolladores una fianza “tres a uno”, esto es por un monto tres veces mayor al valor del desarrollo o fraccionamiento para cubrir “vicios ocultos” en caso de que haya necesidad: esto es, de reparar o reconstruir defectos en las viviendas, sin embargo –aseguró el síndico- esto no siempre se cumplió.

“Del 2003 al 2008 el boom inmobiliario fue tremendo y había ocho o diez fraccionamientos en construcción y era tal la demanda que uno nunca pensó que habría una crisis inmobiliaria que fuera a parar a los desarrolladores de forma tan grave y como  había mucho dinero para cumplir, se les daba la confianza. Sucede que se cae el mercado inmobiliario se paran las ventas y los fraccionadores empiezan a fallar en su obligación por una cuestión de dinero”, informó Oswaldo Murillo.

Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments