Caos en la Dirección de Cultura cabeña
Blanca Azucena Hernández Castro, directora de Cultura municipal.
Blanca Azucena Hernández Castro, directora de Cultura municipal.

San José del Cabo, Baja California Sur.- Abuso de poder, favoritismo, pérdida de recursos económicos, falta de pagos a artistas, malos tratos y mentiras a la ciudadanía, a la prensa y a los propios funcionarios, son algunas de las situaciones que imperan dentro de la Dirección de Cultura del Municipio de Los Cabos, por parte de su titular, Blanca Azucena Hernández Castro, según lo señala información que se filtró hasta la redacción de Peninsular Digital.

Ahí se manifiesta que Hernández Castro nunca ha puesto interés por capacitarse, desarrollar o cumplir con el cargo que ejerce, muy por el contrario, se ha empeñado en bloquear proyectos artísticos que no sean de su agrado o de sus amigos, así como en dificultar los procesos para hacer uso de los espacios destinados a la cultura.

A pesar de que esta situación prevalece desde el inicio de la XI administración y que a través de los propios empleados, ciudadanos y medios de comunicación ha sido dada a conocer a la mayoría de los funcionarios de primer nivel, hasta el momento no se ha hecho nada; la cultura en Los Cabos se siente abandonada.

La información también advierte, que por parte de Hernández es nula la iniciativa para darle seguimiento a programas y planes de trabajo que el propio José Antonio Agúndez Montaño, presidente municipal instruyó, mucho menos se preocupa en bajar proyectos de gobierno que beneficien a artistas y creadores locales, por lo que se han perdido importantes recursos económicos.

Es por lo anterior, que la rutina de Blanca Hernández es estar fuera de la oficina, evitar contestar llamadas, no otorgar entrevistas, no atender a la ciudadanía, llegar impuntual  a los eventos (ni siquiera durante el G20, donde hasta ONG’s internacionales se quejaron de su retraso a la inauguración de la exposición cultural) o bien cancelar a último minuto.

Ha habido ocasiones en que las personas que citó y dejó colgadas, descubrieron vía redes sociales, que no llegaba porque estaba atendiendo cuestiones personales.

Y es que se dice que no sabe diferenciar entre su vida personal y su vida laboral, toda vez que en lugar de pensar que su deber como servidor público es funcionar en materia de lo que la ciudadanía le solicite, cree que su posición la pone en un pedestal desde el que, sin considerar a nadie, puede decidir el futuro de la cultura municipal e incluso robarse proyectos independientes y decirse creadora de los mismos.

Aunado a lo anterior, se menciona que a diario, en punto de las dos de la tarde, la maestra Hernández se da cita en la secundaria Antonio Mijares, en esta cabecera municipal, donde imparte clases, cuando es un horario en el que aún debe estar atendiendo su puesto como directora municipal de Cultura.

Como consecuencia de su falta de atención e interés a su puesto y así mismo, al personal a su cargo, el ambiente que existe dentro de la Dirección de Cultura de Los Cabos, es de total falta de respeto y cordialidad, pues no sólo entre los trabajadores se tratan con mentadas de madre y palabras altisonantes, sino que se la viven conectados a las redes sociales, ven pornografía, introducen por largos tiempos a personas ajenas al lugar y hasta se atreven a llevarse equipo y material perteneciente al Teatro de la Ciudad “Miguel Lomelí Ceseña”.

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