Loreto

Luis Coppola Joffroy*

 El pasado viernes 19 del presente mes nos reunimos en Loreto varios legisladores, federales y estatales, con funcionarios del Estado de Baja California Sur, del Gobierno Federal y del citado municipio. Dicha reunión, promovida por empresarios y autoridades locales, tuvo como fin el unir esfuerzos (federales, estatales, municipales, de servidores públicos, del sector social y empresarios), para intentar sacar a Loreto adelante del letargo que vive como destino turístico desde hace decenas de años. En la citada reunión, a la hora de mi intervención, pronuncié las siguientes palabras:

 “En los años ochenta, hace ya unos veinticinco años, sobrevolando este lugar donde nos encontramos ahora, el otrora poderoso Kemil Risk, director de FONATUR, le preguntó a mi padre Luis Coppola Bonilla que le parecía su plan de desarrollo inmobiliario y de infraestructura que traía para Loreto. Mi padre le contestó: «Mire Licenciado, planes van y planes vienen. Yo he sobrevolado Loreto como piloto, diariamente durante veinte años, y he llegado a la conclusión de que el mejor día de Loreto fue el que llegó Hernán Cortés».

 

Y es que todos los planes que le llegan a Loreto, vienen traídos de la capital en forma de contratos de obra: Acueductos, malecones, electrificaciones, y ahora cuatro carriles de Loreto a Nopoló. Todos se preparan para licitar nuevas obras, para ganar dinero en los contratos. Luego, las obras se terminan, todos se llevan la lana, y Loreto y los loretanos se quedan solos, y los hoteles vacíos, como siempre.

 Yo quiero proponerles tres soluciones, que quizás no dejen ninguna derrama económica en forma de contratos, y quizás suene ridícula la cifra: un millón de dólares anual; un millón de pesos mensuales durante cuatro o cinco años. Y sólo con ese millón de pesos mensuales promoveríamos las tres soluciones: Vuelos regulares, vuelos charters y vuelos privados. Si somos capaces de, semanalmente, poner sobre la mesa 250.000 pesos para subvencionar aterrizajes (regulares, charters y privados), fácilmente llegarán aviones y, dentro de ellos, pasajeros. Es lo que necesitamos, pasajeros que se bajen de los aviones, se suban en taxis, vayan a hoteles, consuman en restaurantes, salgan a pescar y tomen cerveza en nuestros bares; y para eso necesitamos hacerlos llegar. El resto son pamplinas e intereses de promotores inmobiliarios, que mucho saben de contratos de obra para ganar dinero y poco de turistas. Para prueba den una vuelta por Puerto Peñasco, un destino que era pequeño pero próspero, y los condomineros convirtieron en «Muerto Peñasco», lleno de edificios vacíos; vienen, comen solos y se van. Nosotros, las familias que creamos Los Cabos lo tuvimos tan claro como mi padre, y por eso no se hacía un hotel que no hubiera garantizado su ocupación mediante las conexiones de aviones. Teníamos caminos de tierra, pero aeropuertos asfaltados. No teníamos ni CFE, ni FONATUR ni CONAGUA; teníamos generadores eléctricos, pozos de agua y aviones que nos traían los turistas y  parte de lo que comerían y beberían. Los Cabos no lo hizo FONATUR, ellos trajeron a los condomineros y a la especulación inmobiliaria. Los destinos turísticos los hacen los turistas atendidos por los hoteleros, junto a restauranteros, lancheros, taxistas y operadores turísticos. Y claro, para que lleguen los turistas necesitamos lo básico, conectividad.

 Cortés no trajo vuelos, pero trajo el sistema mas moderno de su época, barcos trasatlánticos. El día que Cortés desembarcó, Loreto fue el lugar más conectado de California, y posiblemente, de toda América del Norte. Tenemos que lograrlo de nuevo.”

 La traducción que a todo lo anterior le dio el escritor y poeta Elías Medina desde su aire acondicionado en La Paz (por allá no lo vimos) y en el periódico “El Sudcaliforniano”, fue la siguiente:

 “…Genio y figura,hasta la sepultura-las intervenciones de Víctor Castro y Luis Coppola en el foro sobre turismo que se efectuó este viernes en Loreto dejó a los pobres hoteleros peor que como estaban, El Puchas se perdió en una de sus peroratas y terminó su discurso con una frase golpeadora con dedicatoria para el hotelero de Los Cabos a quién le dijo que para ser incendiario, no hay que tener cola de zacate, saludó a los loretanos chocolates, en alusión a algunos inversionistas extranjeros que también acudieron al evento. Coppola se voló la barda y dijo que el que había hecho más por Loreto fue Hernán Cortés, porque trajo a ese puerto los trasatlánticos del pasado. Al final la intervención mas lúcida, la mas coherente y la mas concreta fue la de la senadora Josefina Cota. De Rubén Reachi ni hablar, apenas estuvo unos minutos y se retiro del evento junto con el enviado de la secretaria de turismo federal………..”

 No cabe duda que al distinguido vate le quedaban mejor sus Odas a Leonel cuando era Gobernador, sus Loas a Narciso, cuando éste despachaba en el Palacio, y seguramente le quedarán perfectos los Sonetos que sin duda pronto comenzará a propalar a favor de Covarrubias desde la tribuna que le permite el periódico. Mientras unos trabajamos con el único interés de sacar adelante el desarrollo turístico del Municipio de Loreto, otros trabajan para su propia horticultura. Siempre me he negado, y me seguiré negando, a darle entrevistas o comentarios a este distinguido escritor.

 Decía Einstein que sólo había en el Universo dos cosas infinitas, el tiempo y la estupidez.

 * Luis Coppola Joffroy es hotelero, Senador de la República por Baja California Sur y Presidente de la Comisión de Turismo del Senado

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