El amor está en el aire

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir»
-Borges-

Mucha de las obras literarias que se han escrito a lo largo de la historia tienen como base el tema del amor, pues seguro que ese sentimiento tan fuerte es el que produce otros como la locura, los celos, la «necesidad de la persona»…en fin. Pero realmente ese sentimiento que se plasma en mecanismos hermosos de letras o en muestras físicas o en chocolates en forma de corazón, no es sino la mezcla de reacciones químicas. Este proceso –científicamente comprobado- inicia en la corteza cerebral posteriormente pasa al sistema endocrino que es el principal generador de sustancias que nos ayudan a controlar determinadas funciones y así, eso se transforma en respuestas fisiológicas y cambios químicos ocasionados en el hipotálamo mediante la segregación de la famosa «Dopamina».

«Sin duda es un proceso químico, pero eso no le resta el encanto de estar enamorados, lo que pasa es que nuestro organismo produce cantidades grandes de dopamina que es un neurotransmisor y nos crea las sensaciones de bienestar, felicidad pero también de necesidad» explica la psicóloga Olga Moreno.

Dentro del proceso del enamoramiento, también las Endorfinas hacen presencia vital ya que su función de neurotransmisores aumentan los momentos de placer que hay en nuestra vida. «en el proceso intervienen directamente además de la dopamina, la norepinefrina y la feniletilmina» agrega la sicóloga.

Así, que en el momento que nuestro cuerpo deja de producir esas sustancias, el desamor es lo que impera en nuestros días, pues podemos compararlo con alguien adicto a las drogas sintéticas, al momento de dejar de recibir esa sustancia, nuestro cuerpo la pide y entra en una especie de «caída»…ahí que tantos sufran por el amor y no por la falta de producción de dopamina.

Así, sabiendo estos datos, podríamos tal vez sucumbir al duelo de «perder el corazón por un amor» pues no es en el corazón donde se producen estas sustancias que nos dan placer, sino en el cerebro…y no es el amor un sentimiento que se encuentra en el aire, sino puros químicos navegando dentro de nuestro organismo. Así que a pesar de que el gran literato Jorge Luis Borges, mencione: «Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir…» no podremos nunca huir de algo que conforma nuestro propio organismo.

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