Una empleada de este medio, en crisis y en peligro de muerte por un pequeño accidente al bajarse de un autobús.

El IMSS, un desastre

Los Cabos, Baja California Sur.- Esta pasada semana, nuestra compañera de trabajo DHM sufrió un accidente al bajarse de un autobús en Cabo San Lucas, un esguince en una pierna al dar un mal paso en la bajada. Puesto que sintió un fuerte dolor, fue auxiliada por varios pasajeros y por el chofer del autobús, que llamó  una ambulancia, que la trasladó a la clínica de recepción de la Cruz Roja, desde donde fue enviada al Clínica 38 del Seguro Social de San José del Cabo. Ahí permanece desde el miércoles primero de julio. Cinco días de tortura, de falta de atención, de suciedad y de peligro de contraer más enfermedades.

No pueden operarla porque no hay especialista para intervenir la rodilla. No la pueden trasladar a La Paz porque no hay espacio. Tampoco en Ciudad Obregón, que están igual. Tampoco quieren reconocer convenios con hospitales privados, tal como anunció el Presidente en sus mañaneras, pues “son muy caros, si sale de aquí tienen que pagar no menos de medio millón de pesos”, al decir de uno de los doctores. Ahí la tienen arrumbada en una cama, con un familiar al lado, pues de atención, ninguna. ¿Por cuánto tiempo? Sepa la tiznada.

Veinte mil pesos al año por empleado, más de doscientos mil pesos tirados anualmente a la basura, para que Zoé Robledo se luzca en televisión y  le pase convenios económicos para sus hermanos. De pena.

Seguiremos publicando el “Diario de un desastre” puntualmente, hasta que nuestra compañera sea dada de alta. A partir de mañana las fotografías que podamos publicar de las condiciones de suciedad y abandono de la sala de internos, así de lo que les sirven para alimentarse, y que ellos llaman “comida”. Eso sí, si no les gusta, que le traigan comida sus familiares.

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