En peligrosa trampa se ha convertido el muelle turístico y ni quién haga nada
El 22 de mayo la señora Becerra cayó por el hoyo que deja la tabla que en medio del muelle falta, mientras paseaba con su familia y llevaba en brazos a su pequeña de tres años. La señora logró sostenerse y no caer al mar.
El 22 de mayo la señora Becerra cayó por el hoyo que deja la tabla que en medio del muelle falta, mientras paseaba con su familia y llevaba en brazos a su pequeña de tres años. La señora logró sostenerse y no caer al mar.

Ni el gobierno del Estado ni Administración Portuaria Integral (API) ni el Ayuntamiento de La Paz dan respuesta certera a la ciudadanía acerca de las malas condiciones del muelle del malecón, aquel que viera desembarcar a Isabel II de Inglaterra e Irlanda del Norte y al príncipe consorte Felipe, conde de Edimburgo, el 22 de febrero de 1983. Si algo le ocurre a usted debido a la falta de vigas, el mensaje escondido es: fíjese por dónde camina, que no nos hacemos responsables.

Al muelle le faltan durmientes justo en el medio y al final, aunque el 7 de junio se publicó en el diario oficial de Sudcalifornia que éste lucía «muy bien pintado y con todas sus tablas», gracias al Fideicomiso de Obras e Infraestructura Social (FOIS), que invirtió un millón seiscientos mil pesos para el mantenimiento de la zona.

Un ejemplo de que las obras en el muelle no han sido concluidas, un ejemplo de que la burocracia y los trámites engorrosos no han terminado, y un ejemplo de que a las autoridades les encanta el juego de la papa caliente, es el caso de Mireya Becerra, madre de familia y afectada por las malas condiciones del conocido e iconográfico atracadero.

El 22 de mayo la señora Becerra cayó por el hoyo que deja la tabla que en medio del muelle falta, mientras paseaba con su familia y llevaba en brazos a su pequeña de tres años. La señora logró sostenerse y no caer al mar. Su marido y una persona que se encontraba cerca ayudaron a ella y a su hija a salir del problema, pero Mireya Becerra después de sanar su pierna herida y un esguince de tercer grado en el cuello, continúa con dolores de columna y otros padecimientos, por lo que ha emprendió la búsqueda de una indemnización o, al menos, una respuesta de alguna autoridad, pues los continuos dolores no le permiten trabajar ni atender a su familia.

En la Dirección de Obras Públicas y Asentamientos Humanos del Ayuntamiento le prometieron encargarse del caso, mas le aclararon que no les correspondía, pues los muelles son asunto de API. En el Tribunal de Justicia del Estado la licenciada Rosa Ana Bermúdez Beltrán le sugirió de nuevo que fuera con API. Antes acudió a la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH), donde Mireya Becerra explica que no le ofrecieron ayuda por tratarse de un caso menor. Así que se dirigió al gobierno del Estado, pues API depende de ellos, fue turnada a la Dirección General de Asuntos Jurídicos y Estudios Legislativos del Estado, donde le sugirieron hacer una cita con Carlos Mendoza Davis, secretario general de gobierno, pero le explicaron que sólo por escrito podía realizarse la petición de audiencia (Franz Kafka sería feliz con esta historia). Al día siguiente acude con el oficio, sin embargo al pasar de dos semanas no obtiene respuesta. El 13 de julio su caso fue turnado a la Dirección de Atención Ciudadana del Estado, dirigida por Marco Antonio Armendáriz Puppo, donde esperará respuesta.

Así que por lo pronto, camine con cuidado y asegúrese de tener accidentes dentro de jurisdicciones establecidas.

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