En el limbo el caso de polimunicipales que dispararon al Marino
José Guadalupe Mendoza Rodríguez
José Guadalupe Mendoza Rodríguez, padre del miembro de la Armada, indicó que el 20 de septiembre su hijo fue intervenido quirúrgicamente en la Ciudad de México.

La Paz, Baja California Sur.- Luego de la intervención quirúrgica que se le realizó en el Distrito Federal al miembro de la Armada de México que el 5 de junio fue herido por la policía municipal de La Paz durante un tiroteo en la colonia Paraíso del Sol, José Antonio Mendoza Murillo, no fue posible retirarle la ojiva que lleva alojada en el hígado, lo que los parientes del agente municipal Abraham Ruiz Rosas, señalado como presunto responsable de la herida que ha puesto en peligro la vida del Marino, esperaban como prueba pericial que absolviera por completo a su familiar, quien ya ha cumplido una orden de arraigo.

José Guadalupe Mendoza Rodríguez, padre del miembro de la Armada, indicó que el 20 de septiembre su hijo fue intervenido quirúrgicamente en la Ciudad de México, confirmando que “le cortaron una parte del pulmón”, aunque este no fue un daño causado “directamente por la ojiva, sino que él tenía un cuerpo extraño, pudiera ser lámina que agarró la bala o puede ser cualquier cosa, pero eso afectaba para su desempeño del pulmón”.

Lo relevante es que Mendoza Murillo aún “tiene la ojiva alojada en el hígado, no se la retiraron”. Su padre explica que los médicos determinaron que no es necesario realizar ninguna intervención.

“Dicen los médicos que no es necesario, ellos dicen que la ojiva se encapsula en cualquier parte que esté del cuerpo y nada más hicieron revisión, a ver si se había movido, y no le afecta en esa parte, según dicen los doctores”.

Fernando Ruiz Martínez, padre de Abraham Ruiz Rosas, ha defendido la inocencia de su hijo ante toda clase de señalamientos, sosteniendo que la ojiva alojada en el cuerpo del Marino no es del mismo calibre que la pistola que su hijo disparó el 5 de junio. Sin embargo, esto todavía no puede ser sustentado oficialmente, pues no existen pruebas físicas además de la que se encuentra en el hígado de Mendoza Murillo.  

José Guadalupe prefiere no externar su opinión respecto a sus teorías del acontecimiento o adelantar si sabe acerca de un sospechoso, pero no dejó de mencionar que le pareció extraño que a los policías que acompañaban a su hijo “los citaron después del evento y se negaron a declarar”.

Asimismo, José Guadalupe se negó a compartir si sabe sobre un manejo corrupto del caso por parte de abogados del propio Ayuntamiento de La Paz, señalando que su atención se enfoca en la salud de su hijo, aunque solicitó “a las autoridades que le den seguimiento a este caso y que quien tenga la responsabilidad, pues, que enfrente el proceso”. Igualmente, le requirió a la administración Ponce que cubra la deuda que mantiene con el doctor Morris Schcolnik, por la atención brindada a su hijo durante los primeros momentos del incidente.

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