Cinco de Mayo, La Batalla

Vuestros enemigos son los primeros soldados del mundo, pero vosotros sois los primeros hijos de México y os quieren arrebatar vuestra patria. Soldados leo en vuestras frentes la victoria y fe, ¡Viva la independencia nacional!
-Ignacio Zaragoza, 5 de mayo de 1862.

Cinco de Mayo, La Batalla

Regresa el cine mexicano de épica y lo hace por la puerta grande, recreando ni más ni menos que la Batalla de Puebla. Sí, la Batalla del 5 de Mayo  (1862), cuando un puñado de hombres  enfrentó al -entonces- ejército más poderoso del mundo.

ANTECEDENTES

Las tropas de Napoleón III eran militares profesionales de gran disciplina, y no por cortesía se les consideraba los mejores. En ese contingente llegaron  veteranos de guerra que habían peleado en las invasiones coloniales de África, Crimea, y el norte de Italia. De hecho, sin lugar a duda, su mejor exponente era precisamente  su comandante, Charles Ferdinand Latrille, conocido simplemente como el Conde de Lorencez.

Enfrente se hallaba un ejército malnutrido, plagado de soldados “voluntarios”; más bien producto de la leva, con un país dividido, producto de una guerra civil de tres años que sumió a la nación en el momento más crítico de su historia.

El presidente Benito Juárez decretó una moratoria de pago. No es que no quisiera pagar la deuda externa, es que NO se podía pagar…  Cerca del 70 por ciento de los ingresos vía recaudación estaban comprometidos al pago de los acreedores. A Inglaterra se le debían cerca de 69 millones de pesos, a España poco más de 9  y a Francia solamente 2.  Lo “curioso” del caso es que tanto británicos como españoles, es decir a quienes se les debía más, aceptaron las condiciones de Juárez, en cambio Francia ya traía la consigna de invadir México. Hoy sabemos que la idea no sólo era cobrarse una deuda por la fuerza, ni instaurar una monarquía, el interés de los franceses era invadir México para reforzar al ejército confederado del sur de los Estados Unidos, durante la Guerra de Secesión, a fin de quedarse con todo el territorio.

En cierta forma podemos decir que la Batalla del 5 de Mayo no sólo cambió la historia de México sino la historia del mundo. ¿Quién demonios apostaría por los mexicanos? Los franceses nos superaban en todo, por eso Lorencez no tuvo empacho en redactar el siguiente mensaje: «Somos tan superiores a los mexicanos en organización, disciplina, raza, moral y refinamiento de sensibilidades, que le ruego anunciarle a Su Majestad Imperial, Napoleón III, que a partir de este momento y al mando de nuestros 6,000 valientes soldados, ya soy dueño de México”.

Su contraparte se llamaba Ignacio Zaragoza Seguín, un joven de 33 años, originario de Coahuila, con el alma acongojada porque su esposa está moribunda. Zaragoza era el Ministro de Guerra del gobierno de Juárez y éste lo designa comandante en jefe de la defensa de Puebla. Insisto ¿quién demonios apostaría por los mexicanos?…  Tropas élite como los zuavos (de Argelia), algo así como los Boinas Verde de nuestra época, contra un ejército maltrecho, parchado, sin coordinación. Aun así, esa tarde nuestros paisanos sacarían a relucir lo más valioso que puede poseer un ser humano: su fe.

Con toda la adversidad a cuestas,  Zaragoza superó a Lorencez, y los indios zacapoaxtlas le hicieron ver su suerte a los zuavos. La derrota fue de tal magnitud que Francia no quiso arriesgarse a una nuevo ridículo y regresó con 35 mil efectivos para lograr lo que creyó podía hacer con 6 mil. Por cierto, tras lo ocurrido en Puebla, la carrera militar y política del Conde Lorencez se acabó para siempre y fue separado de las operaciones en México.

AL CINE

A partir de hoy se exhibe en las salas cinematográficas la película “5 de Mayo, La Batalla”, con lo que marca  el regreso del cine mexicano de épica. Sobre este tema en particular, lo último que recordaba era «Mexicanos al Grito de Guerra»  de 1943. ¡Enhorabuena! Habrá que verla.

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