La empresa inhabilitada por la SFP no entregó el muelle de PEMEX

Alcanza a BCS el escándalo Oceanografía
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Oceanografía, la firma de contratistas que se encuentra en el ojo del huracán fue la encargada de construir el muelle de operaciones portuarias de la Gerencia de Operación Marítima y Portuaria de Pemex Refinación, en esta capital.

La Paz, Baja California Sur.- Oceanografía, la firma de contratistas que se encuentra en el ojo del huracán luego de ser acusada de fraude e inhabilitada por el sector público fue la encargada de construir el muelle de operaciones portuarias de la Gerencia de Operación Marítima y Portuaria de Pemex Refinación, en esta capital.

La empresa Consultores y Contratistas en Oceanografía, SA de CV que durante varias décadas prestó sus millonarios servicios sobre todo a PEMEX especialmente durante los sexenios de los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón, estuvo en la mira de la Auditoría Superior de la Federación desde el 2006, fecha en la que el órgano de fiscalización  alertó sobre violaciones a las leyes de Obra Pública en la que la empresa había incurrido, sin embargo el escándalo explotó apenas el mes pasado, cuando se hizo pública la inhabilitación de la compañía por un plazo de dos años.

La prohibición a la compañía fundada en 1968 de celebrar contratos con dependencias del Gobierno o entidades públicas fue dada a conocer por la Secretaría de la Función Pública  el mes pasado, sin embargo Oceanografía ya había dejado una estela de oscuros movimientos en millonarias obras entre las que se cuentan el Muelle de Pemex en La Paz, Baja California Sur.

Las obras del mencionado muelle permitirían a buques de hasta 50 mil toneladas atracar, pero la obra planeada para su conclusión a finales de 2012 tuvo que ser aplazada y su construcción programada para este año, lo que se antoja imposible dada la situación legal en la que la empresa se encuentra.

Las obras, según el presupuesto de egresos del 2014 costarían en su fase de conclusión, más de 80 millones, pero para el momento en que la empresa debía mostrar un avance superior al 70%,  los trabajos no llegaban ni al 10%, lo cual dentro de un esquema “normal” de contratación hubiese generado las respectivas penalizaciones. En este caso, nunca se castigo tal atraso.

A partir de ahí todo se volvió un constante descubrimiento de irregularidades que la ASF de encargó de enumerar, como la falta de acreditación de avances, el escaso o nulo abatimiento de acciones para subsanar los retrasos en todas las áreas de el proyecto como equipamiento, electricidad, electromecánica o instrumentación, amén de deficiencias en la misma construcción en la obra civil.

En total, la obra de construcción de muelle que debería ser ejecutada en 560 días naturales, es decir debía estar concluida a mediados de diciembre del 2012, rebasó los 220 millones, sin embargo no estuvo lista en la fecha prevista y hubo “necesidad” de extender el plazo 257 días naturales más, con lo que el atracadero debería, por lo menos en el papel, ser entregado a finales de agosto de 2013.

Es decir de 560 días, la construcción se fue hasta 817 días naturales.

En pocas palabras, para la ASF esto sólo significa una mala planeación de la obra, pero para Oceanografía, una millonaria suma del erario público que terminó en sus cuentas bancarias, por concepto de una instalación portuaria que jamás se entregó y que poco –o nada– beneficiará a los sudcalifornianos.

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