Al aprobar el matrimonio igualitario, considera el obispo de La Paz.

Actuaron diputados locales con “precipitación y bajo presión”

La Paz, Baja California Sur.- Aunque externó su satisfacción por “la preocupación” mostrada por el Congreso local por “evitar toda forma de discriminación al buscar reconocer y tutelar jurídicamente los derechos de las parejas homosexuales», el obispo de la Diócesis de La Paz, Miguel Angel Alba Díaz lamentó que la aprobación del matrimonio igualitario se haya dado «sin suficiente reflexión y consulta”.

El líder religioso católico consideró que los legisladores locales actuaron “con precipitación y bajo presiones de grupos y consignas partidistas” lo que los llevó a introducir en la legislación matrimonial “cambios desafortunados y maliciosos que inducen a confusión y error y dañan a la institución matrimonial, tal y como hasta hoy se ha comprendido”.

“Con ello ustedes imponen a nuestra sociedad convicciones ideológicas que no todos compartimos y que son parte de una agenda global con la que grandes intereses políticos y económicos pretenden colonizar al mundo entero, destruyendo la identidad cultural y la idiosincrasia propia de cada pueblo”, señaló el prelado en un documento dirigido al “H. Congreso de Baja California Sur y a todo el pueblo de Baja California Sur”.

El texto enviado por el jerarca católico señala:

“En septiembre de 2015, cuando empezó a discutirse en nuestra Entidad este tema y la posibilidad de introducir el matrimonio igualitario, me deslindé del Frente Nacional por La Familia y me negué a convocar a la comunidad católica a participar en la Marcha encabezada por él, porque considero ilegítimo, inmoral y absurdo que quiera imponerse a una sociedad plural, mediante leyes civiles, las convicciones doctrinales y éticas de cualquier credo o ideología y porque la palabras marcha y frente provocaban a polarizaciones y división.

Envié entonces un comunicado titulado No es bueno que el hombre esté solo, que tuvo el acierto de ser criticado por los más radicales y fundamentalistas de ambos bandos.

En él expresaba el derecho que toda persona tiene a buscar, a dar y a recibir el apoyo moral, económico y afectivo de otra persona, independientemente de cualquier otra consideración, y que por tanto, también las uniones entre personas del mismo sexo y género deben ser vistas con respeto y aprecio por la sociedad y tuteladas por el Estado.

Afirmé también que al Estado le corresponde velar por que se respete el derecho que tienen todas las personas a pensar, expresarse y actuar libre, respetuosa y responsablemente, e invité a reflexionar y consultar con serenidad, tacto y prudencia antes de decidir si se cambia la legislación matrimonial del Estado para tutelar también a las parejas homosexuales, o se crea un estatuto jurídico distinto para reconocer y tutelar los derechos de estas parejas, a fin de evitar agravios y confrontaciones estériles.

Sabía, en efecto, que sería muy difícil, y tal vez imposible, homologar bajo un mismo nombre y bajo una misma ley realidades que, aunque tengan muchas similitudes, son distintas por sus componentes y por los fines que pretenden.

La unión entre personas de distinto sexo y entre personas del mismo sexo son realidades análogas que no se pueden homologar. A una pareja del mismo sexo con toda propiedad y sin forzar la  realidad se les puede declarar esposos o esposas, cónyuges y consortes, pero no se les puede declarar propiamente marido y mujer, sin forzar o negar la realidad.

Ambos tipos de uniones buscan la mutua ayuda mediante la conyugalidad y el consorcio a través de un contrato verdaderamente esponsal, pero un fin propio de la pareja heterosexual, que no puede ser compartido por la unión entre personas del mismo sexo, es la posibilidad de engendrar, procrear y educar a la propia descendencia».

Por ello, el obispo Alba Díaz “basado en estos motivos y exigiendo fidelidad a los principios que inspiran la 4T de la nación y fomentan una democracia más participativa” pide a los congresistas locales “que se replanteen los cambios aprobados al vapor” y que promuevan “una genuina consulta a los ciudadanos, evitando todo tipo de simulación y manipulación, antes de emitir leyes en estos temas, que por ser tan sensibles, delicados e importantes, pueden polarizar y dividir a nuestra sociedad”.

De igual forma el dirigente de los católicos en el estado pidió al gobernador Carlos Mendoza “que no firme dichos cambios legislativos, ni los publique en el periódico oficial del Estado antes de que el H. Congreso promueva la reflexión y el diálogo y realice dicha consulta ciudadana, de modo que podamos alcanzar consensos en los que no haya ganadores y perdedores, sino que todos, aunque tengamos que ceder en algo, podamos sentirnos ganadores y lograr nuestros legítimos propósitos”.

Finalmente pidió a los católicos, “a todos los que creen en Cristo y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, que apoyen esta propuesta, que ponderen serenamente este asunto y que, sin salir a vociferar consignas y slogans muchas veces hirientes y ofensivos, participen en esta consulta, venciendo la apatía y expresando respetuosamente su opinión según se los dicte su conciencia, pensando siempre en el bien de las presentes y futuras generaciones de nuestro pueblo”.

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El Pargo
El Pargo
1 year ago

Diputados actuaron en forma irresponsible, por ser ignorantes y gente sin clase, mal paridos….Morena o los Indios al Poder….Morenas tienen las N.

Esa morenada es ahora la desgracia de Mexico, peor que el PRI.