Investigadores de la UABCS analizan el molusco en condiciones de cultivo en la Bahía de La Paz

Estudian el estado de salud de la población de concha nácar
Carlos Esteban Gómez Hernández
Carlos Esteban Gómez Hernández, egresado del Posgrado en Ciencias Marinas y Costeras de la UABCS, realizó el estudio de tres biomarcadores para describir el estado de salud de la población de concha nácar en la bahía de La Paz, como parte de su tesis.

La Paz, Baja California Sur .- Carlos Esteban Gómez Hernández, egresado del Posgrado en Ciencias Marinas y Costeras (CIMACO) de la UABCS, realizó el estudio de tres biomarcadores para describir el estado de salud de la población de concha nácar en condiciones de cultivo en la bahía de La Paz, como parte de su tesis de maestría, dirigida por el Dr. Carlos Juventino Cáceres Martínez, profesor-investigador del Departamento Académico de Biología Marina de la Universidad.

El investigador señala que para el estudio se utilizaron técnicas que se llaman biomarcadores, las cuales permiten observar la interacción entre sustancias contaminantes para ver qué tanto afectan a la especie en cuestión. El propósito fue revisar el grado de afectación que se puede estar generando por las actividades que se realizan en la ciudad de La Paz, en las áreas de la ensenada y la bahía.

“Este trabajo puede ayudar a establecer bases para realizar monitoreos de las zonas marinas y conocer el grado de afectación por presencia de metales pesados que se generan por actividades humanas, como el uso de detergentes, descargas de aguas residuales, uso de pesticidas, entre otros. Al hacer un monitoreo con este molusco bivalvo se puede estar conociendo qué tanto puede llegar a afectar”.

En su tesis, Gómez Hernández explica que la concha nácar es un organismo que actualmente se cultiva a nivel comercial en la bahía de La Paz, por lo que es importante evaluar su estado de salud con la finalidad de establecer las bases para los criterios de salud de este organismo.

El investigador señala que el efecto de los residuos de las actividades productivas sobre el agua, suelo y aire puede ser estimado mediante el uso de biomarcadores y organismos centinelas; para lo cual, podemos definir a los biomarcadores como señales identificables (evaluación de cambios en fluidos corporales, células y tejidos) que proporcionan advertencias tempranas del daño provocado por los contaminantes.

El uso de biomarcadores como indicadores se basa en el hecho de que la primera interacción entre un agente xenobiótico y el organismo ocurre a nivel molecular-celular. El estudio de estas interacciones permite establecer las relación causa-efecto determinando los mecanismos de acción de los contaminantes y, en muchos casos, predecir con anticipación los daños que pueden ocurrir a otros niveles; es decir, los biomarcadores son sistemas de alarma temprana que indican que el organismo estuvo expuesto a algún agente, antes que éste presente alteraciones que lo lleven a la muerte.

Durante el estudio, los organismos se mantuvieron en cultivo de octubre de 2011 a diciembre de 2012 en una zona de influencia antrópica directa “Marina La Paz” y en la localidad de cultivo comercial localizada en Pichilingue.

Tres análisis fueron realizados: diciembre 2011, julio 2012 y diciembre 2012 sobre 7-15 individuos para determinar la actividad AchE, el grado de lipoperoxidación y la frecuencia de aparición de MN-aberraciones nucleares. La mayor actividad de AchE se registró en los organismos que se colectaron en Pichilingue en diciembre de 2012

Los tres biomarcadores fueron una herramienta útil para detectar la influencia de xenobióticos en los juveniles cultivados la Marina La Paz y Pichilingue, donde el grado de lipoperoxidación fue sensible a una “situación de estrés” que se presentó en la Marina La Paz durante los arrastres Pluviales.

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