A través de fotografías

Estudian condición corporal de ballena azul
ballena
Se tienen fotografías de los individuos de años anteriores, por lo que fue posible comparar la condición corporal de los observados aparentemente delgados en 2015 y 2016, aseguraron investigadores de Cicimar.

La Paz, Baja California Sur.- Cada año, en el inicio de la temporada invernal, la ballena migra del Pacífico Noroeste al Mar de Cortés para alimentarse, aparearse, dar a luz a sus crías y amamantarlas, y el Parque Nacional Bahía de Loreto -Área Natural Protegida- es destino de decenas de individuos de esta especie.

Investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional desde hace más de tres décadas estudian al mamífero más grande del mundo a través de diversos proyectos de investigación. Uno de ellos se enfoca en conocer su estado físico a partir de imágenes captadas en el periodo del 2006 al 2016.

El proyecto “Condición Corporal de la Ballena Azul” con base en un índice visual a partir de fotografías, se basa en cuatro categorías para determinar la condición corporal de este cetáceo: buena, regular, mala y desconocida.

Los resultados muestran que de los individuos analizados, 60 por ciento se encuentra en buena condición, 14 por ciento, en regular y 12 por ciento, en condición mala; además, otro 14 por ciento fue clasificado como desconocido debido a que la fotografía no mostraba a detalle al individuo, o bien solo se fotografió la cola, lo que permite la identificación pero no la evaluación de su estado corporal.

Cristina Casillas López, colaboradora de este trabajo, dijo que el Laboratorio de Ecología de Cetáceos y Quelonios, comenzó a percibir cambios en la condición corporal de esta especie en el año 2014, por lo que le sugirió desarrollar un índice de condición corporal en ballena azul como tema de tesis de licenciatura.

“Se tienen fotografías de los individuos de años anteriores, por lo que fue posible comparar la condición corporal de los observados aparentemente delgados en 2015 y 2016”, dijo.

Agregó para finalizar que “fue así que se decidió hacer una evaluación para entender lo que está pasando, si la mala condición se debe a la alimentación o alguna razón desconocida, ya que 2015 fue un año anómalo para esta zona ante la presencia de gelatinosos, de los cuales podrían estar alimentándose las ballenas, cuya calidad energética no es la misma que tenían antes”, explicó Cristina Casillas.

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