Denuncia joven malos tratos del médico durante proceso de aborto
Paola Agúndez Espinoza
Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, Paola Agúndez Espinoza narró como tras enterarse de que el bebé que esperaba había fallecido, acudió al Hospital de San José del Cabo para practicarse el aborto.

San José del Cabo, Baja California Sur.- Con lágrimas en los ojos y la voz entrecortada, Paola Agúndez Espinoza, de 19 años de edad, afiliada al Seguro Popular, narró como tras enterarse de que el bebé que esperaba había fallecido, acudió al Hospital General de San José del Cabo para practicarse el aborto, recibiendo malos tratos por parte de un médico becario.

Agregó que el pasado 4 de octubre, alrededor de la una de la tarde ingresó al hospital, donde con inyecciones y pastillas le indujeron el aborto, tras presentar dolores, fue hasta las 12 de la noche que logró expulsar el producto.

En el inter, explicó que el doctor pasante, del que desconoce su nombre, tras hablar con su mamá entró muy molesto y le mencionó que era muy grosera y que si quería que la trataran bien, que la sacaran de ahí y la llevaran a otro lugar.

“Luego me metió unas pastillas en la boca, me dieron los dolores y me fui al baño y ya traía a mi bebé abajo; le hablé al doctor y me dijo que lo tirara en la taza, que ahí lo dejara, pero como no podía salir, me subieron a la cama, me rajaron para que yo lo tirara sola y ya no me hicieron nada más y me pasaron a piso, al otro día me sacaron”, manifestó en su declaración la joven paciente.

Aseveró que le dijo al mismo doctor que quería que le entregara a su bebé, pero este le respondió “que para qué lo quería, que si nada más para estarlo viendo”, a la vez que le reiteraba que no se lo darían.

Al respecto, su madre, María de los Ángeles Espinoza, confirmó que el médico becario se portó “muy grosero”, gritándoles enfrente de otros pacientes de pediatría que si quería que la trataran mejor que la sacaran de ahí, pero que ella no les iba a decir cómo hacer su trabajo.

Por lo anterior, la señora Espinoza se reunió con el director del hospital, Dante Avilés, quien a su vez mandó llamar al señalado, para preguntarle acerca de estos malos tratos, lo que él aceptó; tras dicha acción se le pidió una disculpa a la familia, pero también le solicitaron que no hicieran público el caso ante los medios de comunicación.

Al no entregárseles el bebé, ni recibir ningún tipo de alta a la salida del hospital o documento que certificara lo que se le había realizado a la paciente, decidieron presentar una queja ante la Coordinación Municipal de Derechos Humanos de Los Cabos.

El titular de dicha coordinación, Jesús González Ceseña, se reunió con el subdirector del Hospital General, Javier Payén, quien efectivamente le confirmó que según la Norma Oficial Mexicana, un producto de aborto de menos de 500 gramos y de 20 semanas de gestación, no se entrega a los familiares.

Con respeto al trato, González Ceseña lamentó que de parte de personal calificado, como un médico, no exista esa ética profesional de informar con atención y con calidad tanto a los pacientes como a los familiares de los mismos, por lo que darán puntual seguimiento a la queja.

Por su parte, el doctor Payén, dijo tener pleno conocimiento del caso y aseveró que la situación se exacerbó por la actitud de la madre de la paciente, causando presión en la labor que ejercían los médicos, pero que los procedimientos desde su ingreso, hasta su salida, fueron los adecuados y aclaró, que a la paciente no se le realizó ningún corte.

“La paciente tuvo un aborto retenido de 17 semanas; el manejo que se le dio desde su ingreso, desde el turno matutino, fue de una inducción del trabajo de aborto; esto se lleva tiempo y muchas veces horas; los abortos no se entregan a los familiares, se entregan los productos de término, los productos prematuros o los que pueden ser viables”, puntualizó el subdirector Payén.

Hizo hincapié en que tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), como la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia, señalan que los productos de aborto con menos de 20 semanas o menos de 500 gramos, no se entregan a los familiares, se van a estudios de patología y  por lo tanto no se hace un certificado de defunción.

Confirmó que la queja ha sido atendida puntualmente y que trabajan constantemente en que el trato al paciente sea digno y mejore día con día, incluso espera que la joven paciente regrese para poder darle seguimiento a su caso y de ser necesario, enviarla a Salud Mental.

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