El buen comportamiento de los ciudadanos lejos de ser premiado es castigado.

Al que se porta peor, le va mejor

Si usted, señora, señor, joven o señorita, está pensando iniciar su propio negocio de manera honesta, formal y apegada a todas las leyes que rigen en nuestro pais; permítame anticiparle que estará eligiendo la peor de las rutas para tener éxito en sus pretensiones empresariales.

En todo el tiempo que llevamos como nación independiente, en suelo mexica, el buen comportamiento de los ciudadanos lejos de ser premiado es castigado.

Tenemos un sistema completamente inoperante que deja a los buenos ciudadanos muchas veces a merced de todo tipo de criminales.

Le pongo un ejemplo. Imagínese usted que tiene una casita que regularmente la pone en renta para ayudarse con sus gastos, pero un buen día, en lo que se haya desocupada y le está dando una arregladita para volverla a rentar llegan unos vivales que se meten ilegalmente a su propiedad, cambian las cerraduras de las puertas y se amparan con un contrato falso de arrendamiento, o peor aun con una escritura apócrifa alegando que son ellos los verdaderos propietarios del inmueble. Si los quiere sacar por la fuerza, a quien van a mandar a la cárcel será a usted y no a ellos. Lo único que le queda entonces es iniciar un largo y costoso juicio por despojo, sin ninguna garantía de poder ganarlo. Y en un descuido hasta se queda sin su propiedad.

El sistema está hecho para que jueces, ministerios públicos y un montón de funcionarios más, inscritos en el área de la impartición de justicia, se coludan con los malhechores y se dediquen sistemáticamente a despojar a ciudadanos honrados de sus bienes.

Y las cosas todavía van más allá. Hay lugares donde operan bandas de despojadores profesionales coludidos con notarios públicos deshonestos, y funcionarios de todos los niveles de gobierno.

No hace mucho por allá en los rumbos de Cancún, se denunció públicamente a una de estas redes criminales, y no lo van a creer, pero algunos de sus integrantes eran funcionarios del gobierno del estado y municipal.

Y así como este ejemplo hay miles a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional.

En este pais, es mucho más fácil, barato y lucrativo dedicarse de manera informal o ilegal a cualquier actividad económica que hacerlo de la forma correcta.

En los 2471 municipios que tenemos en México, siempre encontrará usted a la persona idónea ( regularmente es alguien allegado al gobierno) que le ayude a realizar sus actividades comerciales sin necesidad de contar con todos los permisos que de otra forma le estarían requiriendo. Y que, además, dicho sea de paso, el contar con toda la documentación en orden no lo salva de ser extorsionado por funcionarios públicos que lo amenazan continuamente con clausurarle su changarro si no les da una “propina” cada vez que se les antoje. Y como ocurre en muchos lugares, ahora también hay que pagar “derecho de piso” al crimen organizado.

Todos aquellos que trabajan en la economía informal, ilegal o delictiva no tienen que vérselas con Hacienda, el IMSS, inspectores de todas calañas y demás sanguijuelas que asedian a los comerciantes y empresarios honrados. Sus negocios operan regularmente y prosperan al amparo de la impunidad.

Conozco a ciertas personas que están en negocios informales, por decir lo menos, y lo que me comentan es que, para ellos, todo se resuelve con una mordida aquí, un regalo allá y con conocer y llevarse bien con personajes influyentes ubicados en posiciones estratégicas del gobierno.

El cáncer de la corrupción ha invadido hasta el tuétano a nuestra sociedad y parece que ahora hasta abono le han puesto.

¿Así cómo pues?

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