Hasta 600 pesos por una sencilla, de tamaño nedio.

No se hagan rosca

La Paz, Baja California Sur.- Este año, para disfrutar en familia o con compañeros de trabajo y mantener viva la tradición de la rosca de reyes, el sudcaliforniano tendrá que desembolsar entre 150 y 600 pesos, dependiendo si la compra en la calle, en una tienda de autoservicio o en una panadería gourmet y obviamente del tamaño y si en la preparación se ha agregado relleno o algún ingrediente especial.

Para este 2021, el incremento en el costo de la rosca de reyes ha sido sensible, aún así improvisadas mesas en las esquinas de la capital o los anaqueles de las panaderías lucen llenos desde el día 4 de enero este tradicional pan cubierto de azúcar y fruta caramelizada y dentro el tradicional “monito”.

Algunas panaderías incluso comenzaron a hornear sus roscas desde el fin de semana.

Gerentes comerciales de dos tiendas de autoservicio de La Paz, refirieron que para estas fechas por tienda elaboran entre  tres mil y cinco mil piezas; por lo que su producción se anticipa hasta tres o cuatro días para poder cubrir, con todo y pandemia la demanda del producto, que desde el cuatro o cinco de este mes, comienza a consumirse.

Los precios para el año pasado en las tiendas de autoservicio oscilaban entre los 82 y 245 pesos para las roscas pequeñas y grandes, respectivamente, ahora se encuentran desde los 100, hasta los 300, según la combinación de sabores, tamaño, y la tienda donde se adquieren.

Los precios en las panaderías y puestos callejeros difieren mucho con respecto a las comerciales, ya que se encuentran desde los 100 hasta los 350 pesos; que en comparación a las vendidas en tiendas de autoservicio, tienen una desventaja en los precios.

Rosca de reyes, una tradición muy viva

Como cada año largas filas se observan en las panaderías para adquirir la tradicional Rosca de Reyes que será degustada en miles de hogares.

Se trata de un pan elaborado con una masa dulce, adornada con rodajas de fruta cristalizada, el cual frecuentemente se acompaña con una taza de chocolate caliente.

Su origen está relacionado con las fiestas dedicadas al rey Saturno, mejor conocidas como “Las saturnales romanas”, con el objetivo de celebrar los días más largos tras el solsticio de invierno.

Para estas fiestas antiguas se elaboraban panes redondos con higo, dátiles y miel, que se repartían por igual entre plebeyos y esclavos.

Ya para el siglo III, en el interior del dulce se introducía un haba seca, y el afortunado al que le tocaba era nombrado rey de reyes durante el tiempo que acordaran todos antes de partirla.

Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía, cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de rosca, endulzándolo con miel.

Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin.

Esta costumbre de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

En México, el que encuentra el primer muñequito de la rosca se convierte en el padrino del Niño Jesús y deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús, del nacimiento, y presentarlo en la Iglesia el 2 de febrero, Día de la Candelaria, para después realizar una fiesta con tamales y atole.

 

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