En el escenario mundial de los últimos 100 años, muchos gobiernos cleptócratas han terminado sosteniéndose a partir de dictaduras impuestas a través de golpes de estado.

Cleptocracia, gobierno de ladrones

Así como se oye. La cleptocracia, –clepto de robar, cratos de gobernante o gobierno- es un sistema de gobierno diseñado para el saqueo de los recursos de una nación desde la administración pública.

Un gobierno de esta naturaleza basa su modus operandi entre otras cosas, en la opacidad, el nepotismo, la corrupción y una amplia red clientelar entre la población.

Para que unos cuantos puedan acceder a los enormes recursos del gobierno, llámese nacional, estatal o municipal, se requiere de cierto apoyo de la ciudadanía que obtiene algún beneficio a cambio de permitir que quienes los gobiernan se llenen los bolsillos.

Los gobiernos encabezados por delincuentes son muy comunes en los países del tercer mundo,  Asia, África y América Latina. Aunque también en Europa los hemos podido encontrar, especialmente en los países del este y los Estados Unidos se pueden encontrar casos de este modelo de saqueo institucional.

En una democracia fuerte, con una participación de la sociedad civil, donde existen mecanismos sociales de fiscalización hacia la autoridad y se practica la transparencia y el rendimiento de cuentas de parte de todas las dependencias de gobierno, difícilmente puede prosperar una cleptocracia.

Por el contrario, como ocurre con cualquier actividad criminal, entre menos estén expuestas las acciones que realizan los amantes de lo ajeno, mejor será para ellos.

Entre los grupos que mayor beneficio obtienen del gobierno de ladrones, están con mucha frecuencia las grandes empresas que depredan los recursos naturales, mineras, pesqueras, madereras, petroleras, etc. Quienes obtienen concesiones, licencias, y complicidad para operar en detrimento del medio ambiente y el beneficio de la sociedad.

Así mismo entre algunos sectores de la sociedad, sobre todo los más desprotegidos, los cleptócratas logran respaldo a su gobierno, pues ahí predomina la ignorancia y la necesidad y son fácilmente manipulables.

A diferencia por ejemplo de las clases medias que por su nivel socioeconómico pueden ser más críticas y exigentes a la hora de pedir resultados. Y por lo tanto no son tan dóciles o complacientes con quienes los gobiernan.

En el escenario mundial de los últimos 100 años, muchos gobiernos cleptócratas han terminado sosteniéndose a partir de dictaduras impuestas a través de golpes de estado donde el ejército ha jugado un papel trascendental al convertirse en el principal apoyo de esos gobiernos, a cambio de participar en el reparto del botín y la rapiña. Los casos más dramáticos de esto los hemos visto en África y Asia. Aunque también en América Latina se ha repetido esta desgracia.

Para evitar que un puñado de delincuentes se apodere del gobierno, es necesario que la sociedad civil, reclame y defienda sus instancias de participación y vigilancia sobre sus autoridades, en esto juegan hoy un papel relevante los medios de comunicación y las redes sociales.

En la medida en que los ciudadanos reclamen y exijan transparencia y buenos resultados de gobierno, la democracia será más sana y fuerte sin importar el color del partido que administre los recursos públicos.

¡Comparte!
0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments