Llegó la hora de inventar algo nuevo, diferente, antes de que nos acabemos el planeta.

Atrapados en el planeta tierra

La humanidad toda, ya está actualmente metida en una carrera contra reloj para tratar de que la tierra siga siendo un lugar habitable.

Por más que el tema pueda sonar apocalíptico lo cierto es que se comienzan a encender múltiples focos rojos en todo el orbe que nos deben poner en estado de alerta antes de que sea demasiado tarde.

Hasta donde se alcanza a ver no estamos logrando, como especie dominante, tener definida una ruta de desarrollo económico y social medianamente equilibrada entre los países ricos, muy ricos y los países pobres y muy pobres.

El único modo de producción funcionando en la inmensa mayoría de los países es el capitalismo con todos sus defectos y este no resuelve los problemas de pobreza y hambre que castigan a miles de millones de seres humanos.

La promesa de que el socialismo salvaría a la humanidad de la miseria se desbarrancó y fue a dar al fondo del abismo de la realidad. El sistema que impera en China, Corea del Norte o Cuba, remedo de socialismo, se mantiene a base de las bayonetas y es todo menos el paraíso del proletariado.

Allá, al igual que ocurrió en muchos países del bloque socialista, la odiada  burguesía fue sustituida por una casta social parasitaria encarnada en la burocracia que goza de todos los privilegios y mantiene hundida en la miseria al grueso de la población y privándoles además de los más elementales derechos humanos.

Sobrada razón tiene Pepe Mújica, expresidente de Uruguay, cuando afirma, que la burocracia es peor que la burguesía.

El nuestro es un mundo que rápidamente agota sus recursos naturales. Estamos ejerciendo tal presión sobre los hábitats de millones de especies tanto animales como vegetales que resulta suicida lo que hacemos con la naturaleza.

Connotados investigadores y biólogos están monitoreando cómo cada año decrece la población de insectos en diferentes zonas del planeta, las abejas son el más dramático ejemplo y no debemos olvidar que estas especies en muchos casos forman parte de los primeros eslabones de la cadena alimenticia de otras especies, pero también realizan funciones como polinizadores de nuestros cultivos. Además de las abejas, mariposas, libélulas y escarabajos en Europa y todas partes están disminuyendo por la pérdida de hábitats naturales y el uso en la agricultura de pesticidas, herbicidas y otros químicos.

Aunado a esto vemos cómo cada año se deforestan miles de hectáreas de bosques y selvas en los cinco continentes sin que se tomen medidas eficaces para frenar esta vorágine destructiva.

De seguir a este ritmo en veinte años más el mundo puede comenzar a ser un lugar bastante inhóspito para vivir. Y lo peor es que no contamos con otro planeta a donde emigrar.

Tenemos que empezar a pensar como especie, no como habitantes de tal o cual país y ver el mundo como lo que es, un solo organismo viviente. De donde resulta que nos debe de preocupar lo mismo lo que ocurra en las sabanas africanas, que las selvas sudamericanas o el ártico, por poner algunos ejemplos.

El socialismo no funcionó, el capitalismo en la forma en que opera actualmente no nos alcanza para resolver los grandes problemas de la humanidad.

Llegó la hora de inventar algo nuevo, diferente, antes de que nos acabemos el planeta.

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