¡Ah! Esos recuerdos.

Diez de mayo

Antes que nada un abrazo solidario a todas las madrecitas que por circunstancias especiales disfrutaron un diez de mayo que lo llevarán en su recuerdo… hijos que las saludaron por teléfono, otros que llegaron “de carrerita” a dejarles un ramo de flores, chocolates y el amor que se les había enredado en las distancias, pero que hoy resurgió de lo profundo del alma… padres saludando sus hijas, con un nudo adrenalinado,  imprudente, que no los dejó hablar… mil temblores de la garganta aderezados por recuerdos y nostalgias…

Y vayamos a los recuerdos:

Después de un año de laborar en Cachanía me comisionaron a San Ignacio. Allí aprendí a ser maestro; allí conocí al maestro Gilberto Valdivia Peña, director de la escuela: estricto, amigo, trabajador, noble y bohemio. Para cada fiesta encontraba un número especial para la festividad.

Allá por 1962 o 63, y al acercarse la fiesta del día de las madres, nos reunió y nos presentó el proyecto. Quiero que escenifíquelos el Brindis del Bohemio. Lo realizaremos en el teatrito al aire libre que tenemos en la cancha, pondremos una cortina y al anunciar el número Luis Manríquez la recorrerá. El Pino será el cantinero y Rufina Melgar la hará de mesera. Nos repartió los papeles; seré el narrador, nos dijo. A mí, como me gustaba la cantada y la poesía me asignó el papel de Arturo. Debíamos escenificar bien el ambiente: mesas, licor, risas, el humo de cigarros esparcidos al viento, carcajadas. Y llegó mi turno:

Por todos estrechado
Alzó su copa frente a la alegre tropa desbordante de risa y de contento
Los envolvió en la luz de una mirada
Sacudió su melena alborotada y dijo así, con inspirado acento

Brindo por la mujer… (carcajadas)
Mas no por esa en la que halláis consuelo en la tristeza
Rescoldo del placer, ¡desventurados!
No por esa que os brinda sus hechizos
Cuando besáis sus rizos artificiosamente perfumados

Yo no brindo por ella, compañeros
Siento por esta vez no complaceros
Brindo por la mujer, pero por una
Por la que me brindó sus embelesos
Y me envolvió en sus besos
Por la mujer que me meció en la cuna

Por la mujer que me enseñó de niño lo que vale el cariño
Exquisito, profundo y verdadero
Por la mujer que me arrulló en su brazos
Y que me dio en pedazos
Uno por uno, el corazón entero

¡Por mi madre! bohemios
Por la anciana que piensa en el mañana
Como en algo muy dulce y deseado
Porque sueña tal vez
Que mi destino me señala el camino
Por el que volveré muy pronto a su lado

Por la anciana adorada y bendecida
Por la que con su sangre me dio la vida
Y ternura, y cariño
Por la que fue la luz del alma mía
Y lloró de alegría, sintiendo mi cabeza en su corpiño

Por ella brindo yo, ¡dejad que lloré!
Y en lágrimas desflore esta pena letal que me asesina
Dejad que brinde por mi madre ausente
Por la que sufre y siente que mi ausencia
Es un fuego que calcina

Por la anciana infeliz que sufre y llora
Y que del cielo implora que vuelva yo muy pronto a estar con ella
¡Por mi madre!, bohemios
Que es dulzura vertida en la amargura
Y de mis negras noches es mi estrella…

El bohemio calló. Se cierra “el telón” y los aplausos del respetable.

Todo mundo comentó que quedamos muy bien…

Alea Jacta Est. 11-05-20- Miembro de ESAC

¡Comparte!
0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments