Calla la vida.

Si se calla el cantor…

Allá por los setenta la juventud mexicana interpretaba canciones de grandes trovadores. Venía del movimiento estudiantil del 68 y la piel “estaba chinita” de lucha y revolución. En Cachanía –no sé en La Paz- toda reunión de “los guerrilleros” era acompañada por música de protesta. Benito Cañedo trajo una canción de Oaxaca (donde estudió) Hablaba de una tortilla y dos versos decían: “que los pobres coman pan y los ricos coman mierda. Que´l pobre coma tortillas y los ricos coman mierda” Y recuerdo esos versos porque el Tony Manríquez, joven recién desempacado del PRI, se juntaba con nosotros, nos íbamos al muelle y la cantábamos. Cuando llegábamos a esos versos Manríquez Guluarte los coreaba. Y la volvía a pedir.

Y es que en Santa Rosalía un puñado de jóvenes y maestros nos habíamos involucrado en la lucha por los mineros. Nuestra inconformidad se nutrió de ella y el hostigamiento al gobierno.

Cantábamos a Atahualpa Yupanqui (1908-1992) Fue el cantautor argentino más importante en la historia del folclore. En 1986 fue condecorado por Francia. Escribió cientos de canciones, generalmente de protesta: Minero soy, preguntitas sobre Dios, los ejes de mi carreta.

También cantábamos a Víctor Jara (1932, asesinado el 16 de septiembre de 1973, por la dictadura chilena que derrocó al gobierno revolucionario de Salvador Allende) Músico, cantautor, profesor, escritor y director de teatro,

Cantamos a Facundo Cabral con su célebre Los ejes de mi carreta (Atahualpa), pobre mi patrón, y, no soy de aquí ni soy de allá. Dicen los enterados que recorrió más de 159 países. Hizo mancuerna con Alberto Cortez y crearon el éxito de “lo Cortez no quita lo Cabral”. Murió asesinado en Guatemala, muerte impensable.

Óscar Chávez Fernández, conocido como Óscar Chávez (Ciudad de México, 20 de marzo de 1935- 30 de abril de 2020), fue un cantante, actor y compositor mexicano, considerado uno de los máximos exponentes del canto nuevo en México. ​ En julio de 2019 fue reconocido como Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México.

Se caracterizaba por componer, interpretar e investigar sobre diversos géneros de música popular mexicana y latinoamericana. Asumido políticamente como de izquierda, fue conocido en México por sus canciones de protesta, dirigidas principalmente contra el gobierno y la derecha. Entre sus canciones destaca “la casita”. Apoyó musicalmente el movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.​

Su voz tan potente lo catapultó a la fama internacional y lo colocó como el máximo exponente de la canción de protesta en México. Durante su carrera, hizo una gran labor de rescate del folclore mexicano y su empeño artístico fue una constante hasta su muerte el 30 de abril de 2020. Su muerte y la de Facundo Cabral no tenían por qué ser así.

Crítico, irónico y politizado se volvió una figura emblemática durante los eventos estudiantiles de 1968 y de ahí continuó con una prolífica carrera musical que lo llevaría a otros países como España, Cuba, Holanda, Argentina, Chile, Ecuador, entre otros.

Entre su larga y prodigiosa carrera se encuentran más de 40 discos grabados y su participación en una docena de películas.

Como actor fue condecorado con los premios Diosa de Plata, otorgada por la asociación de Periodistas Cinematográficos de México, y el Premio Ariel, otorgado por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.

 También fue distinguido con el Premio Nacional de Ciencias y Artes y como Ciudadano distinguido de la Ciudad de México, entre otros.

Acompañado de su guitarra, Óscar Chávez dedicó canciones a diversas causas sociales (el movimiento estudiantil del 68), a movimientos revolucionarios (el ejército zapatista) y a figuras políticas como el presidente chileno Salvador Allende y el guerrillero argentino Che Guevara.

Entre sus canciones más emblemáticas podemos anotar: Sin un amor, se vende mi país, La casita, Macondo, hasta siempre comandante, la niña de Guatemala (poema de José Martí musicalizado por Chávez), y Por ti, que con el tiempo llegó a ser la más importante y popular. Al finalizar cualquier recital lo rubricaba con Macondo y Por ti.

Lo curioso es que las canciones más emblemáticas no son de protesta ni revolucionarias, salvo “Hasta siempre Comandante” cantada al Che Guevara.

La niña de Guatemala, poema de José Martí, musicalizada por él. Macondo, y Por ti.

En las canciones se mezclan mil sentimientos. En los caminos del arte se entrecruzan y se encuentran amores, desamores, nostalgias, tristezas y amores platónicos. José Martí entregó su alma en La niña de Guatemala. Felipe Carrillo Puerto con su canción desesperada “Peregrina”. Dicen los que saben, que la escribió a una periodista.

La niña de Guatemala (amor sublime y dolorido) Alfonsina y su muerte pensada.

Ahora escuchamos baladas, rancheras, boleros. Toda esta música rompe con lo sublime de la música de antes. En los videos de hoy nada más falta el desnudo completo. El alcohol rueda por las bocas.

Después de su muerte (30 de abril) se le han prodigado muchos reconocimientos en noticieros y la televisión.

Dicen que el presidente de México le rindió homenaje y atronó en palacio nacional, “Por ti”. Que opinó que fue un artista inigualable y muy importante.

Y resulta que a su toma de protesta invitó a Silvio Rodríguez; lo llevó a su rancho. Óscar Chávez tenía más méritos para que lo invitara… palabras pues…

Los datos obvios tomados de internet.

Alea Jacta Est- 05-05-20

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