Isaías González es el producto de una secuencia de traiciones y desgracias en un sindicato que nace con vocación charra en las manos de un líder charro.

CROC: El viejo y el mal

Los Cabos, Baja California Sur .-  Isaías González es el producto de una secuencia de traiciones y desgracias en un sindicato que nace con vocación charra en las manos de un líder charro, como lo fue el tlaxcalteca Alberto Juárez Blancas, hace 66 años. Ideado con el espíritu de agrupar a los que sirven en restaurantes y hoteles, despreciado por los otros grandes sindicatos, fue un grupo menor hasta que el desarrollo de la industria turística creció de forma inimaginable. Se hace fuerte en Cancún en los años ochenta y noventa, donde el líder Salvador Ramos Bustamante los hizo crecer. Luego Juárez Blancas, después de aprovecharse durante 20 años del su trabajo, lo traiciona en complicidad con otro gánster, Mario Villanueva, para robarle las cuotas. El heredero natural del sindicato queda fuera y cae como fruta madura en manos del matón golpeador, acusado de secuestrador, Isaías González. ¿Su mérito? Lealtad hasta el crimen, hasta la delincuencia.

El enriquecimiento de los líderes de los sindicatos se dan por varias vías, pero los de la hostelería están muy claros: Cuotas sindicales, sueldos adicionales en las empresas con convenio y la más importante: El robo parcial de las propinas de los trabajadores; últimamente le han añadido una partida adicional, el cobro por vender sus derechos laborales, para lo cual se prestan al juego de las mal llamadas “pagadoras”, autorizando que éstas disminuyan las prestaciones sociales de los empleados.

Isaías González en lo personal ha probado otra: El robo de inmuebles. Derivado de un conflicto laboral y de la falta de liquidez de la empresa desarrolladora, se “adjudicó” a la mala un edificio en construcción en la Marina de Cabo San Lucas, entrando en conflicto con FONATUR y con un afamado desarrollador. Para no correr riesgos, “vendió” la propiedad a una empresa de su prestanombres y “gato” de toda la vida, José Rosario Alvarez, y ahora negocia la sociedad. La historia del robo (a FONATUR y al sindicato) ya fue contada, escritura en mano, por Alejandro Barañano en el portal AldiaBCS. Nosotros la refrescaremos en el próximo reportaje.

La propiedad, que no podía ser escriturada sin terminar la obra, según las reglas de la misma FONATUR, ya está negociada ahora entre tres “socios”. Será en los próximos capítulos donde la contaremos:

CROC-SANCHEZ: Dos caraduras con suerte. (¡Qué casualidad!, en esa película actuaba un Navarro, pero no éste, otro; no el Sánchez)

¿CABO WABO EN LA MARINA? El Bueno, el feo y el malo.

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