Las mejores cosas son las más sencillas

Opaco

Las mejores cosas son las más sencillas. Así lo creo. Y  como también entiendo que paradójicamente el tenerlas es lo más difícil. Hoy les comento el abismo gigante que priva entre las cuestiones públicas y el acontecer ciudadano. Caí en esto ayer cuando le di seguimiento al trabajo parlamentario donde nuestros queridos diputados federales aprobaron la ley de seguridad interior. Vi los berrinches, los triunfalismos las estrategias de los más, para ganarle a los menos. Me interesó el tema. Pero después de buen rato comprobé algo que me avergonzó. No sé qué es esto, de dónde viene, el porqué. En la víspera escuchaba sólo breves alusiones a esta iniciativa. Sé que es un asunto de estado relevante, pero la verdad que no puedo explicarles a ustedes mis lectores las bases de este documento. No quiero pecar de ignorante, pero acepto mis limitaciones. Pero hay más ciudadanos que tampoco saben de que se trata. Y de ahí que entiendo que aunque parezca un imposible se requiere que en la época de la transparencia se nos oriente a los ciudadanos sobre los asuntos que se ventilan al interior de las cámaras. Hay temas trascendentes de lo que poco se habla. Esto falta en nuestro Congreso y los Cabildos. Los diputados deben de compartir con la gente lo que proponen, lo que defienden, lo que imponen en sus acuerdos. Es molesto que al paso del tiempo, después de que ya se aprobaron los temas nos damos cuenta de ello y tenemos que apechugar si esos acuerdos nos dañan. Esperamos que la próxima legislatura sea diferente a la actual. Y que un toque de diferente sea respetar al ciudadano acercándolo a sus tareas cotidianas.

Huber

Mi madre me entregó un paquete café. Ábrelo para que veamos todos lo que te mando tu tío Huber de su último viaje a Londres. Al principio no le creí a Ma, de que no sabía que era. Pero cuando vi que mi tío precavido como era, había puesto algunas trampas para que no fuera abierto por curiosos. Ni curiosas. Lo abrí poco a poco para no destrozar las hermosas estampillas. Antes de llegar a mi regalo encontré una carta de mi tío. Me decía » Valentín, te mando este regalo con cariño. Cuídalo. En alguna parte encontraras otras sorpresas. Cuando llegué de mi viaje te llevaré al cine. Tu tío Huber. Y al abrir el resto del envío saltó una chamarra. Era de mi medida. De color rojo y con ribetes negros Me la puse ante el azoro de todos. Me quedaba al centavazo. Al llavazo. Y ya no me la quitaba para nada. Mi chamarra era la atracción de todos mis amigos de la secundaria. Y en especial de Antonio Martínez Sagredo. Préstamela. No. Era la respuesta. El Toño era o mejor dicho es como mi hermano. Pero en amores y amistades mete la cola el diablo. Un día saliendo a un receso fuimos a comer unas tortas a la cooperativa de la escuela. Y entre mordisco y mordisco me dice El Toño. Valentín, te apuesto tu chamarra que te bajo a tu novia Hortensia. Se me atragantó el bocado al escuchar la apuesta. Y siguió… Mira me explico. Si Hortensia va conmigo al cine. Me das tu chamarra. Y si no. Comes gratis todo un mes en la fonda de mi madre. Órale. No le saque al reto. Y regresamos a clases Hortensia se sentaba junto a mí. Y en un descuido del profe Rochín de biología me entregó una cartita de amor con dos pajaritos. Y de fondo un corazón. Y una leyenda vale de mi amor. Nunca, nunca, nunca. Nunca te dejaré de querer. Tómale, dije. Ya comí gratis… Y llego la tarde. La noche y al siguiente. El día de cine. Al salir de clases acompaño a mi Tencha a su casa. Después de unos besitos la invito al cine. No me responde. Voy con mi mama a misa. Y otra vez triunfante «ya cenaste gratis Valentín. Y para festejarlo me fui al cine. Y al entrar voy viendo una escena fatal. Mi noviecita fiel, acurrucadita con el Toño. Estaban contando estrellas. En ese viejo cine de mi pueblo. Como hombre que soy me quité la chamarra y se las aventé. Para que no tengan frío. Salí del cine cabizbajo y me fui deambulando por esa calle ancha. Hacía un frío de los mil diablos. Antes de llegar a casa me toqué algo al fondo de la bolsa del pantalón. Eran dos cartas: la de mi tío y las de mi fiel Tencha. Los dos pajaritos se estaban dando besitos.

Vidas Paralelas 

Alvaro de la Peña Angulo destacó la importancia de contar con una Academia Estatal de Seguridad Pública sólida, a fin de brindar una preparación de calidad a los hombres y mujeres que se integran a las filas de las instituciones de seguridad en el estado. E indicó que las instalaciones que albergará a la nueva Academia, contarán con más y mejores espacios para que los cadetes y aspirantes a formar parte de estas áreas, primordialmente como policías y custodios, se preparen bajo los más altos estándares de profesionalización en la materia.“Sin duda alguna, un aspecto esencial para la seguridad pública, es el contar con personal debidamente capacitado y preparado, para que cuenten con los conocimientos necesarios para el buen desempeño de sus funciones y ofrecer una mejor seguridad a las familias sudcalifornianas, así como a quienes visitan este destino turístico, pero, sobre todo, una formación apegada a los retos actuales que en este renglón se vienen presentando a nivel nacional y en Baja California Sur”, expresó el funcionario estatal… Y con esto nos despedimos. No olviden: hagan el bien y sean felices.

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