Hay un viejo adagio popular que reza que para tener la lengua larga, se necesita tener el rabo corto, y eso parece que no lo entiende el desmemoriado diputado Sergio Ulises García Covarrubias. . .

Balconeando / Diputado desmemoriado

Sergio Ulises García CovarrubiasQuien se dice coordinador del Partido Acción Nacional en la XIV Legislatura local, Sergio Ulises García Covarrubias, tuvo la brillante puntada de solicitarle al delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Social en la entidad, Juan Alberto Valdivia Alvarado, que renuncie a su responsabilidad laboral para que así pueda atender las actividades relacionadas con su partido político -el Revolucionario Institucional- y la búsqueda de una eventual candidatura para el Senado de la República.

Esto lo hizo a través de un pronunciamiento presentado en la máxima tribuna del Congreso del Estado, señalando además que tiene bien documentado que Juan Alberto Valdivia Alvarado ha estado atendiendo  constantemente actividades partidarias, razón por lo cual consideró que debería dejar de lado su precampaña política personal y atender con ahínco las responsabilidades que tiene en la SEDESOL.

Pero hay un viejo adagio popular que reza que para tener la lengua larga, se necesita tener un rabo muy corto, y eso parece que no lo entiende el incoherente de Sergio Ulises García Covarrubias.

¿Por qué? Bueno, pues porque el miembro de la camarilla de los Covarrubias en vez de estar criticando lo que hace o deja de hacer Valdivia Alvarado, debería mejor de razonar cómo fue impuesto -nepotismo puro-  ni más ni menos que por su tío el ex gobernador de la entidad Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, quien por cierto se ha visto envuelto en muchos escándalos de corrupción por los manoteos descarados que realizó al erario público, y si no pues ahí está como prueba de lo acotado el oficio USIT/DTAIPD/939/2017 de la Dirección de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos de la Auditoria Superior de la Federación que confirma que el 2 de septiembre del año pasado le entregó al Ministerio Público Federal una denuncia por el desvío de 25 millones 915 mil 980 pesos, a la cual se le asignó la averiguación previa FED/SEIDF/UNAI-CDMX/0001695/2016. ¡Quihubole!

Además Sergio Ulises García Covarrubias también parece haber olvidado también que si está en donde se encuentra no fue por méritos propios, pues muchos conocen su lastimoso pasado como comerciante de calzones, sostenes y bisutería, y donde literalmente se moría de hambre en Los Cabos en esos ayeres, pero que por obra y gracia de Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, el mismo al que la Auditoría Superior de la Federación también le presentó dos denuncias penales por el desvío de recursos que suman 120 millones 653 mil 607 pesos de la cuenta pública del año de 2014, ahora come tres veces al día con “harta manteca y muchas gordas de harina”.

Luego entonces: ¿Porque a Sergio Ulises García Covarrubias le ha dado por ungirse cual cavilado custodio de los recursos públicos federales, y no lo hace indagando los orígenes de los enriquecimientos inexplicables que han mostrado tener la horda de consanguíneos?

Y más aún: ¿Cómo es posible que con el pago que recibía como simple “canchancháan” de René Núñez Cosío, y después gracias al “dedo divino de su tío predilecto” fungir como representante del Gobierno del Estado en San José del Cabo, es que ahora posee los bienes inmuebles que ostenta y presume tener en Los Cabos y en la capital de la entidad, tal y como lo es la suntuosa casa que tiene por el rumbo de Fidepaz?

O bien: ¿Porque no exige tal y como lo hace con Juan Alberto Valdivia Alvarado, que Marco Antonio Almendáriz Puppo no solo explique sino que documente de donde sale tanto recurso para repartir productos básicos, principalmente verduras, en diversas colonias de La Paz?

Y nace finalmente una interrogante más: ¿Qué ha manifestado Sergio Ulises García Covarrubias sobre el nepotismo en que ha incurrido Héctor Jiménez Márquez con su hijo Ángel Isaac Jiménez Peñaloza al otorgarle de manera ilegal una doble plaza? Pues nada, ya que él acongojado y absorto legislador fue un caso similar en tiempos de su progenie Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor. ¿O a poco no es cierto?

Por eso señalamos al inicio de la entrega de hoy que reza un viejo adagio popular que para tener la lengua larga, se necesita tener un rabo corto, y tal parece que el desmemoriado de Sergio Ulises García Covarrubias no lo evoca, y ante ello quien esto escribe mejor seguirá BALCONEANDO. . .

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