A la Contralora General del Estado, Sonia Murillo Manríquez, le pueden caer por el oficio USIT/DTAIPD/939/2017 de la Dirección de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos de la Administración Superior de la Federación, ya que se presentó en el Ministerio Público Federal una denuncia por el desvío de 25 millones 915 mil 980 pesos, y a la cual se le asignó la averiguación previa FED/SEIDF/UNAI-CDMX/0001695/2016

Balconeando / La tapadera

En la sesión de ayer del Congreso del Estado, los legisladores Joel Vargas Aguiar y Patricia Ramírez Gutiérrez, alzaron fuerte la voz exigiendo se transparente y castigue en caso de ser necesario, el asunto del nepotismo en que incurrió el todavía titular de la Secretaría de Educación Pública, Héctor Jiménez Márquez, ello al descubrirse que su vástago de nombre Ángel Isaac Jiménez Peñaloza fue ungido de forma arbitraria e ilegal en un puesto administrativo en la escuela secundaria Benito Juárez de Loreto, y por lo que cobra la friolera cantidad de 48 mil 070 pesos mensuales.

Esto porque desde hace dos semanas se dio a conocer que en el último reporte del Fondo de Aportaciones a la Nómina Educativo y Gasto Operativo de la Secretaría de Educación Pública Federal, aparece el retoño de quien alguna vez fue taquero allá por el rumbo de Cuajimalpa, recibiendo los pesos y centavos bajo el registro RFC JIPA9412088M8 y CURP JIPA941208HBSMXN00, y que aunado a esto obtiene también otro emolumento adicional en calidad de director del Gimnasio de Usos Múltiples de la ciudad de La Paz.

El problema es que nadie, absolutamente nadie, ni Héctor Jiménez Márquez para aclarar, ni la Contralora General del Estado, Sonia Murillo Manríquez por investigar, ni el mismísimo gobernador Carlos Mendoza Davis por limpidez, han dado alguna explicación sobre el hecho, cosa que no sorprende pues pareciera que en la media península nadie quiere oír, nadie quiere ver y mucho menos nadie hablará sobre temas torales que sugieren claros vestigios de corrupción y falta de transparencia.

En cierto modo podría ser entendible que haya enmudecido la nada carismática y si muy polémica Sonia Murillo Manríquez, la misma que cobra y bien como Contralora General del Estado, pues posiblemente le caerá pronto la aplanadora de la Administración Superior de la Federación para que aclare los enjuagues que realizó en la Secretaría de Educación Pública para limpiar todo la bazofia que dejaron sus entonces encantadores amarillos con los que suspiraba; o bien por los desquiciantes trabucos y actos de malabares que realizó en el Centro SEP con sus “brebajes chafas” bajo la total complacencia de Héctor Jiménez Márquez.

Pero ojo, mucho ojo, porque fuentes bien informadas aseguran que la suerte de Sonia Murillo Manríquez podría acabarse, ya que la Auditoría Superior de la Federación trae entre manos datos concretos y duros sobre su paso por la Secretaría de Educación Pública, donde dejó muchos personas lastimadas y que ahora gozan de cabal salud, pues con el incipiente sistema anticorrupción será mucho más difícil que pueda confeccionar los “maquillajes” que acostumbra sin que nadie se entere o quiera enterarse, pues notorio será que aún sin transparencia y sin rendición de cuentas claras todo mundo se enteró de las inmundicias logradas por la todavía funcionaria estatal para seguir “escalando posiciones” como ha sucedido, aunque su probable caída podría ser muy estrepitosa y de consecuencia fatales para muchos que la han cobijado.

Si ya de por si el caso del nepotismo de Héctor Jiménez Márquez trae mucha cola, a la Contralora General del Estado le pueden sacar tarjeta roja con el oficio USIT/DTAIPD/939/2017 de la Dirección de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos de la Administración Superior de la Federación, y que se presentó ante el Ministerio Público Federal con una denuncia por el desvío de 25 millones 915 mil 980 pesos, y a la cual se le asignó la averiguación previa FED/SEIDF/UNAI-CDMX/0001695/2016.

Ante esto, la misma Auditoría Superior de la Federación presentó a la par en la Procuraduría General de la República dos nuevas acusaciones penales en contra la administración del ex gobernador de Baja California Sur, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor, esto por el desvío de recursos que suman 120 millones 653 mil 607 pesos de la cuenta pública del año de 2014, y donde Sonia Murillo Manríquez se ha sentado plácidamente esperando que el tiempo le arregle todo.

También se sabe que la misma Auditoría Superior de la Federación se limitó a describir los hechos presuntamente delictivos derivados de las irregularidades encontradas durante la fiscalización realizada, esto sin calificarlos jurídicamente, pues la facultad le corresponderá al Ministerio Público de la Federación, y será esa instancia quien acreditará el cuerpo del delito de que se trate y la probable responsabilidad como base del ejercicio de la acción penal.

Y tan es así, que en marzo pasado se presentó una imputación penal adicional, pero ahora por otros 94 millones 737 mil 627 pesos no reportados, la cual tiene pendiente el número de averiguación previa pero que en todas ellas aparece un nombre: ¿Se imagina cual es?

Ahora solo habrá que esperar si prosperan los pronunciamientos realizados ayer desde la máxima tribuna por los diputados Joel Vargas Aguiar y Patricia Ramírez Gutiérrez para desenmarañar el trabuco del nepotismo en que está inmerso Héctor Jiménez Márquez, claro que sin esperar nada por parte de la Contraloría General del Estado, pues está visto que Sonia Murillo Manríquez es un símil de Martín Lutero frente a la iglesia; y como quien esto escribe no cree en milagros, mejor seguirá BALCONEANDO. . .

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