Desde principios del siglo XX, Estados Unidos comenzaba a marcarse más en el centro del mapa

El hard-power estadounidense

Desde principios del siglo XX, Estados Unidos comenzaba a marcarse más en el centro del mapa, pues, con una economía en pleno auge, avances tecnológicos impresionantes y una sociedad acelerada, no era difícil darse cuenta de que esta se estaba convirtiendo en la mayor potencia mundial, y fue a partir de la Segunda Guerra Mundial que Estados Unidos redefinió lo que vendría siendo su política de intervención, y la asemeja a la europea del colonialismo, pero con un nuevo enfoque hacia los países que tenían una gran abundancia de recursos.

Podríamos empezar por la entrada de Estados Unidos a algunos países africanos, con la excusa de apoyarlos en sus independencias, como en el caso del Congo, pero que terminan siendo no más que una forma de mantener su esfera de influencia ampliada y establecer gobiernos que fueran a proteger los intereses estadounidenses en la región.

Durante la Guerra Fría se utiliza esta misma metodología, que consiste en entrar a países donde ha entrado la ideología soviética del comunismo, y entran a combatir a los movimientos nacionales comunistas, pues es importante para ellos que su sistema capitalista sea esparcido, como en el caso de Corea, Vietnam y Cuba.

Este uso de los medios militares y económicos para hacer política internacional, se conoce como hard power o “poder duro”, donde las relaciones se hacen por medio de intimidación, como lo estamos viendo actualmente entre Kim Jong-un y Donald Trump, que solamente juegan a demostrar quién tiene armamento más avanzado.

El problema está en los países menos desarrollados donde Estados Unidos ha intervenido, como en el caso de América Latina, desde hace ya bastante ha estado enfrentando gobiernos y movimientos nacionalistas en estados donde no debería tiene nada que hacer. Por ejemplo, en el caso de la dictadura chilena de Pinochet (1973-1990), que se sabía que la CIA y el entonces mandatario estadounidense, Richard Nixon habían hecho alianzas sucias con el régimen militar, para destituir al primer presidente socialista chileno, Salvador Allende. Así se hizo del poder Augusto Pinochet, del régimen chileno, bajo el cual se reportaron aproximadamente 2,300 ejecuciones ilegales por parte del gobierno.

Otro ejemplo fue la invasión a la Isla Granada, en 1983, la cual se acusaba, en ese entonces, de tener un gobierno socialista, bajo el mando de Maurice Rupert Bishop; por lo que el, entonces dirigente de Estados Unidos, Ronald Reagan, apoyado por Venezuela y República Dominicana.

En el caso de Irak, la metodología fue bastante similar, pues, con la excusa de que Sadam Hussein tenía armas nucleares, entonces, bajo la creencia de que el ejército estadounidense es el único que debe tener acceso a armas de destrucción masiva porque son los únicos que tienen la autoridad moral para hacer el uso correcto de estas armas, aunque ha sido el único país en usar dos bombas atómicas en Japón.

Con estos casos podemos ver que, en realidad, no mucho ha cambiado en los últimos cien años, por más que el tiempo pase y los presidentes vayan cambiando, la política estadounidense sigue siendo la misma y sus métodos empleados para hacer que esta “funcione” siguen siendo prácticamente los mismos, aquellos de intimidar y oprimir al más pequeño, hasta que saquen todo el provecho posible de la situación.

Ana María García González Rubio
Estudiante de Relaciones Internacionales del Tec de Monterrey Campus GDL
Twitter: @anamariaggr

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