Ambientalistas promueven un boicot a la compra de camarón hasta que México asegure que las redes de enmalle mortales están fuera del hábitat de la vaquita

Balconeando / La guerra que viene

La vaquita marina es el cetáceo más pequeño y más susceptible a la extinción, pues solo habita en el Mar de Cortés. Se dice que de 1990 al 2010 los camaroneros nacionales mataron el 70 por ciento de la especie. Las organizaciones especializadas hablan de que había 700 vaquitas y que estas se redujeron a 200. Aparte de la actividad camaronera, la pesca ilegal del pez totoaba -también en peligro de extinción- empezó a agravar la desaparición de la vaquita a partir del año 2010.

Ya en 1993, 2005 y 2008, presionadas las autoridades mexicanas habían propuesto a los pescadores métodos alternativos para evitar la pesca con redes de enmalle, pero fueron acciones tímidas.

En el 2014 los ambientalistas enviaron una carta al gobierno de Estados Unidos, solicitándole aplicar un embargo contra México, ello al violar los tratados internacionales con la captura ilegal de la totoaba ya que tenían al borde de la muerte a la  vaquita marina.  La posible desaparición de este mamífero marino cuando mucho para 2019 representaría una pérdida irreparable para la biodiversidad del planeta. Además, agregaron, con el gobierno de Donald Trump nuestro país se encuentra en un estado de vulnerabilidad, pues tendría en sus manos las razones para aplicar sanciones que afectarían la economía mexicana.

En 2015, la administración de Enrique Peña Nieto implementó la prohibición de la pesca de red en la zona con vigencia por dos años. Aplicó un programa de compensación financiera para los pescadores pero, en contraparte, la pesca ilegal se extendió, tanto de los barcos camaroneros, como los que atrapan a la totoaba para venderla a precios millonarios al mercado negro de Asia.

Ese mismo año la población de la vaquita se redujo a 60 ejemplares, y al cierre de 2016 solo había 30 sobrevivientes. O sea que el gobierno mexicano no cuidó a la vaquita marina, pues cada plan fracasó debido a los esfuerzos laxos de la aplicación de la Ley en México.

La prohibición mexicana arrancó en abril, y para octubre del 2015 la organización Sea Shepherd Conservation Society puso en marcha la “Operación Milagro” para vigilar los mares del Golfo de California.

Además la Sociedad de Conservación Pastor del Mar, caracterizada por sus acciones enérgicas, surcó los mares con los buques San Simón y Farley Mowat al rescate de la vaquita. Desde entonces habrían encontrado tres vaquitas muertas, dieciséis totoabas sin vida y mutiladas, también catorce delfines y una ballena “Bryde”, entre otras especies.

Apenas el pasado 4 de abril de este año, se localizó veinte totoabas muertas y atrapadas en redes en las costas de San Felipe, Baja California. En ese lapso y en los mismos mares, hallaron a una cría de vaquita muerta. Eso fue el acabose.

Durante décadas los funcionarios mexicanos le han fallado a la vaquita, ahora solo acciones más contundentes los hará entrar en razón, por lo que esta es la última oportunidad para salvar a la vaquita y por ello buscan boicotear al camarón mexicano. Ni más ni menos.

Mientras tanto, los camaroneros no solamente canalizan su odio contra las organizaciones ambientalistas, sino contra las mismas autoridades mexicanas, pues denuncian por su ineptitud les han hecho pagar los platos rotos.

Mermada su actividad económica con la veda de dos años y ahora la amenaza del boicot, se afirma que la captura del camarón no tiene nada que ver con la vaquita marina, pues dicen los camaroneros que acusan sin comprobar y afirman que a ciencia cierta no se sabe cuántas hembras y cuántos machos sobreviven de la especie.

Otras fuentes pesqueras consultadas refieren que la afrenta contra el crustáceo es un mito que ni los funcionarios del gobierno se creen, en tanto que algunos activistas afirmaron que el problema existe, pero que es resultado de la apatía sistémica y la desatención de quienes administran nuestros recursos naturales.

CANAINPESCA aceptó la apatía del Gobierno Federal al respecto, quien no ha autorizado otras acciones de pesca alternativa, o lo hacen sin ganas de que funcione. Ellos dijeron que las artes de pesca ofrecidas han sido mínimas y los resultados nulos, pues las medidas han sido radicales, extremas, y en todo momento se ha ignorado a este sector del cual dependen miles de familias.

Por su parte el presidente de la Federación de Pescadores en San Felipe, Antonio Rodríguez Peña, exigió que los barcos de las organizaciones ambientalistas salgan de la zona y dejen de estar “cazándolos” y  se retracten del boicot.

Dijo el pescador que están abiertos a emprender un programa de inspección y vigilancia, pero que incluyan al sector, a la vez que las autoridades federales los respalde contra las embarcaciones extranjeras, pues estos violan los derechos constitucionales de los mexicanos, y no tienen por qué estar vigilando en México como si fueran una autoridad.

Camaroneros consultados manifestaron que se debe castigar a las autoridades y no a ellos, pues están con el agua al cuello. Desmintieron que la afectación sería para los estados de Sinaloa y Sonora, Baja California, Baja California Sur, Campeche sino que lo es para todo el país.

La guerra del camarón en por salvar a la vaquina marina está en puerta, los tambores de batalla ya suenan a lo lejos, y en este conflicto belicoso sin duda alguna estará inmersa Baja California Sur.

¿Podrán hacer algo a tiempo para detener este desastre ecológico y económico? La verdad, no lo sé. Por lo que mientras tanto quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .

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