Quien quiera jalar conmigo que lo diga

Balconeando / Una “coperacha” por favor

Hoy a través de este espacio, hago una cordial invitación para que nos unamos a “botear” en las arterias de mayor circulación de la capital del estado con el fin de reunir fondos y poder enviar al alcalde de La Paz, Armando Martínez Vega, a una de las regiones más enigmáticas de la República Mexicana: Catemaco.

Y lo digo y solicito, porque de acuerdo con la tradición en los alrededores de ese lugar habitan  -desde hace décadas- importantes grupos de brujos y hechiceros quienes, repartidos entre la espesa vegetación que identifica a esa zona de la región de la costa del Golfo, han hecho suyos los secretos milenarios de sus ancestros.

Ahora bien; ¿Por qué mandar al alcalde de La Paz para allá? Bueno, porque ahí realizan con gran respeto y solemnidad todo tipo de trabajos místico-adivinatorios, desde una simple limpia, hasta la invocación de entes y espíritus, pasando por la cura o el remedio para todo mal utilizando hierbas, granos o semillas, así como cualquier otro elemento otorgado por la madre tierra.

¿Pero a donde se quiere llegar con todo esto? Pues a que desde meses atrás el primer edil de La Paz vino sorteando toda clase de complicaciones para realizar el tradicional Carnaval que año con año se lleva a cabo en el “Puerto de Ilusión”. Primero por el asunto de los pesos y centavos, después que si porque se iba a gastar mucho -que 17 millones de pesos, no son poca cosa- o que si “El Buky” le puso condiciones especiales que le obligaron a cambiar el escenario, o también que si por primera vez en la historia de la verbena popular se cobraría por tal o cual evento; en fin, una tras otra situación pusieron contra la pared ante la opinión pública al pobre de “Armandito”.

Sin embargo, y a pesar del esfuerzo del alcalde de La Paz, los ojos ciudadanos denostaron que el gasto representaba un derroche fuera de lugar por tratarse del inicio de un año con crisis económica, esto por los gasolinazos, golpes al precio del gas, de la luz y el recorte de presupuestos a nivel nacional.

Pero en donde comenzó el verdadero calvario de “Armandito” fue al filo de la medianoche del segundo día del evento, justo cuando miles de paceños disfrutaban del concierto de Aleks Syntek en la Explanada del Malecón y comenzaron a arremangarse los pantalones más de uno, pues miles de litros de agua comenzaban a bajar por la calle 16 de septiembre para sorpresa de todos.

A la arribazón del vital líquido, esto solo en cuestión de minutos, el lugar estaba literalmente encharcado, mojándose los espectadores del concierto del famoso artista, y tan fue así que algunos optaron por subir a las banquetas o bien retirarse del sitio, debido a que el derrame no se pudo contener y abarcó gran parte de las calles adyacentes del Malecón.

Aunque el concierto de Aleks Syntek no tuvo ninguna modificación, sí lo tuvieron las presentaciones de los demás artistas, esto en tanto personal del Ayuntamiento hizo algunos muros de tierra para contener el derrame de agua, muy al estilo de la alta tecnología de punta con la que opera en estos casos la ilustre autoridad municipal.

El Organismo Operador del Agua Potable de La Paz a fin de evitar malas interpretaciones, informó al día siguiente que no se trató de un derrame de aguas negras, sino que todo fue producto de una avería en la tubería de agua potable de diez pulgadas, y a pesar del incidente la fiesta continuó, aunque algunos asistentes protestaron por el molesto suceso a través de las redes sociales, pues eran muchos los cables con electricidad allí tirados que pudieron haber provocado una verdadera tragedia y que hubiese marcado para siempre las fiestas carnestolendas de La Paz.

Un día después, el sábado, se presentó otro percance cuando un corto circuito prendió fuego a las maltrechas instalaciones de electrificación que supuestamente abastecerían tanto a los juegos mecánicos como varios de los puestos de vendimias. El asunto, a parte del susto, no pasó a mayores, pero otra vez la imperiosa limpia con aroma de “7 Machos”, sándalo y hierbajos se hacía presente para la persona de “Armandito”, pues parece que está más salado que un Bacalao a la Vizcaína.

Luego, llegó la hora del show de “El Buky”, y las sillas que solo eran para los que pagaron mil pesos por estar en el área VIP comenzaban a llenarse, pero para el pueblo como siempre, que se aguante, por lo que “El Juego de la Vida” se convirtió en un festejo de distinción y privilegiados.

Esa misma noche, cuando todo parecía sereno y en calma, se desató una pelea entre pandillas del  barrio del Panteón, la Cárdenas y la Loma Linda, donde la cosa y a decir de quienes vivieron el momento se puso fea en verdad, pero lo curioso de esto fue que los elementos de la Policía Municipal brillaron por su ausencia a pesar de que en la riña campal salieron a relucir incluso armas blancas, situación que hizo que tanto turistas, paseantes nacionales y extranjeros salieran pitando en polvorosa ya que era un verdadero caos lo que en ese punto estaba pasando.

Sobre esto Godofredo Contreras Figueroa, el todavía encargado de despacho de la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal, mencionó con mucho garbo y salero unos días antes del arranque del Carnaval, que la encomienda de “Armandito” era brindar tranquilidad y seguridad para los locales y foráneos que asistirían a las fiestas del “Juego de la Vida”, ello para que todos se sintieran en un ambiente seguro y que para esto se dispondría de 180 gendarmes que participarían en un operativo especial.

Pero: ¿Dónde estaban los uniformados municipales cuando vino la bronca entre pandillas? ¿Acaso Godofredo Contreras Figueroa, el aún encargado de despacho de Policía y Tránsito Municipal no pudo con la encomienda que le dictó “Armandito”?

Por eso y otras cosas más, a través de este espacio se hace la cordial invitación para que nos unamos a “botear” en las arterias de mayor circulación de la capital del estado, para así reunir fondos y poder enviar al alcalde de La Paz a Catemaco, y le den su «rameada» con hierbas de albahaca, ruda o romero, y luego beba un poco de agua espiritual y lo soplen rociándolo pociones mágicas para ver sí le cambia su buena fortuna.

Quien quiera jalar conmigo que lo diga, y mientras empiezan a caer los primeros voluntarios para el “boteo”, quien esto escribe mejor seguirá Balconeando. . .

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