Hace un tiempo, platicando con el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo

“El gobernador les ordenó…”

Hace un tiempo, platicando con el licenciado Ángel César Mendoza Arámburo, en “el retiro” de su casa, me comentó que había nacido el 15 de diciembre –soy sagitario, Bobby, somos amantes de la ética y la filosofía- me dijo. Le comenté que yo nací ese mismo día y mes. Me platicó que le habían colocado una válvula para irrigar el cerebro. Me mostró una pequeña protuberancia en el hueso frontal, casi, casi en el parietal derecho. “Si deja de funcionar hasta allí seré sagitario”, me dijo.

El día 15 y hasta ayer, recibí muchísimas muestras de afecto por el “indiscreto” Facebook. La mayoría fueron de compañeros a los que envío mis colaboraciones. Lo agradezco con humildad ya que sé que lo hicieron con “ganas de felicitarme”. Algunos otros me sorprendieron -como cuando me sorprendí en el Salón Fundadores de Guerrero Negro, ya que no esperaba tanta asistencia- y me hicieron reflexionar que la solidaridad está allí, en cualquier parte sin necesidad de ponerle moños. Muchas gracias a todos.

Cuando tenía 30 años pensé en que mi tránsito bien se podía terminar a los 40 ya que –según yo- me sentía satisfecho y la muerte podía llegar a esa edad. Pisé el peldaño 40, el 50 y escribí un poema reflexionando sobre “mi puntada de los 40”, y concluí en ya no poner tope al dios Cronos. ¡Al diablo el tiempo, me dije! Y empecé a mirar –o imaginé- mi orilla mucho más lejos sin ponerle distancia y sin ver la espuma. Llegué al peldaño 60 y luego al 70 y empecé a repasar mis tareas y las pendientes porque ahora sí, me dije, pienso en la orilla de mi río, no quiero escuchar el ritmo de sus olas, pero aunque no quiera, pienso en mi río y en sus olas… ¡y más cuando escucho!: “el fallecimiento de fulano de tal que nació en 1934, en 1939, en 1940, en 1942…” y veo mis arreos tirados por las cuatro esquinas de mi casa –la material y la espiritual- y en todos miro la etiqueta “15 de diciembre de 1939”, tal como si fuera la que ponen en las maletas cuando documentas equipaje… Hoy detengo mi vida en el presente/ y como presagio espero ya la muerte/ deseo que tomen mi mensaje/ para cuando al fin arregle mi equipaje./ Tan sólo llevaré como ropaje/ la noche y soledad como equipaje.”/ (del libro: “Mi caminar soledoso”)

Y no quisiera llevar en el equipaje ni mucha noche ni mucha soledad. Y mucho menos pendientes que por negligencia o flojera se quedaran tirados por las cuatro esquinas de la casa. Hasta ahorita no tengo pendientes con mi esposa ni con mis hijos, ni con mis yernos y nuera. Mis nietos están aprendiendo a aguantar mis momentos de soledad, y aunque hacen rabietas sus papás les dicen: “no te preocupes, así es tu tata, déjalo con sus locuras y silencios, ya mañana te hablará”. Mis amigos están allí y están mis compañeros cibernéticos. Allí están mis libros… allí están mis novelas. Allí está mi trinchera en los periódicos que me publican y allí está mi “terquedad” contra la impunidad y la corrupción aunque el vicio por el poder siga siendo una materia pendiente… Es tan corta la existencia/ que siempre por los caminos/ vamos afinando notas/ en la pauta de la muerte/ Es la vida la batalla/ de aquel guerrero sin voz/ que lucha contra la muerte/ con ropaje de ataúd/ y en esta corta existencia está pendiente lo irónico del tiempo humano cuando el planeta tiene miles de millones de años y te “revuelcas” cuando anuncian: “el fallecimiento de fulano que nació en 1939”. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y tengo pendientes que no quiero que queden pendientes: el compañero Tomás Xicotencatl y su esposa me están trabajando: A falta de mi poema escribo olas”. Le ponen música a mis letras, para editar un CD. Estoy trabajando como loco para terminar mi novela sobre San José de Magdalena y el entorno de esa serranía. A ratos se dibuja y a ratos se desdibuja. Estos dos pendientes tienen que dejar de serlo porque dependen de Tomás y de mí.

Pero hay dos que de plano, me desesperan, me presionan: el 17 de junio se cumplieron tres años de que en el Salón Fundadores de G. Negro presenté mi novela: “La ciudad del canal”. Un día recibí la información de que el gobierno haría la segunda edición: “el gobernador les ordenó que a más tardar en agosto salga”. Ya va para año y medio y está pendiente. Soy premio estatal 2013 en el género de Crónica, y de acuerdo a la convocatoria el gobierno es el responsable de editar los libros ganadores. Tengo noticia que ni los de 2012 se han editado, menos los de 2013, y ya hay ganadores de 2014.

A esta edad (el 15 cumplí año) en cualquier rato puedo dejar de ser Sagitario y quiero ver la segunda edición de La ciudad del canal, y con mayor deseo mi crónica “Ojos de madera cuchillos de vidrio”, que inicia con el tránsito de don José Rosas Villavicencio y que descubrió las bolas de cobre, hasta la minería actual de los coreanos. Es una obra que sería un crimen literario no sacarla antes de… Alea Jacta Est. 19-12-14

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