Se defienden funcionarios de acusaciones de “irregularidades” en el mercado Olachea
Rafael Silva, locatario del mercado Gral. Agustín Olachea Avilés.
Le dolieron a las autoridades municipales las acusaciones hechas por el señor Ibarra Silva un locatario del mercado Olachea y ahora lo catalogan como una persona “con graves problemas”.

La Paz, Baja California Sur.- Luego de que un locatario del mercado Agustín Olachea, de nombre Rafael Ibarra Silva, propietario de una lonchería, interpusiera una queja ante la Comisión Estatal de los Derechos Humanos (CEDH) en contra del administrador del lugar, César Guillermo Boutier Estrada, y del titular de la Dirección Municipal de Fomento y Desarrollo Económico, Sergio Alejandro Gutiérrez de la Barrera, los funcionarios respondieron a las acusaciones contraatacando y asegurando que son infundadas.

El señor Ibarra Silva aseguró con anterioridad para Peninsular Digital que, debido a la práctica de actividades irregulares a metros de su comercio, como venta y consumo de drogas y alcohol, así como juego, él no podía abrir más su lonchería y que a pesar de denunciar la situación a las autoridades, la solución no llegaba. Incluso, el locatario aseguró que Boutier Estrada y Gutiérrez de la Barrera crearon falsos rumores de su persona para desacreditarlo moralmente y retirarle la concesión de su puesto de comida en el tradicional mercado Olachea, razón esta última por la que interpuso la queja ante la CEDH.

En respuesta, el administrador del mercado aseguró que el señor Ibarra Silva “nunca pagó un centavo” de renta, deshabitó el sitio por más de 15 días y se confirmó que robó luz a su vecina.

César Guillermo Boutier envió un expediente de las irregularidades ocurridas a las oficinas de la Dirección Municipal de Fomento y Desarrollo Económico, para luego, explicó, a través de los regidores del Cabildo Municipal, decidir si es procedente cancelar la concesión del locatario.

“Yo actúo en base al reglamento de mercados municipal”, puntualizó el administrador, explicando que su función es mantener el orden en el mercado y realizar cobros que tienen como destino las arcas municipales. Lo que no le parece, subrayó, es “investigar si se vende droga o no se vende droga” en el interior del mercado Olachea. En este sentido, tras las observaciones que en su momento realizara Rafael Ibarra Silva ante la Contraloría  municipal, Bautier Estrada recordó que realizó una “reseña” de la situación, solicitada por el departamento contralor, en donde especificó que no estaba facultado para investigar sobre esos temas.

Por su parte, Gutiérrez de la Barrera aseguró tácitamente que sólo “por situaciones propias del mismo reglamento de mercados y por las actitudes que ha tenido, sobre todo en cuestión de no pago”, el dueño de la lonchería se encuentra en medio de un proceso de cancelación de concesión comercial.

El director explicó que al comerciante se le notificó en dos ocasiones que el contexto en el que se desenvolvía transgredía las reglas del mercado, no obstante, “nunca realizó un pago, argumentando que tenía dificultades”.

El 18 de diciembre de 2011 la administración del mercado Olachea recibe una queja de una locataria llamada Andrea Betancourt, porque “este cuate se estaba robando la corriente eléctrica”, dijo Sergio Alejandro Gutiérrez, añadiendo que la dirección a su cargo llamó su atención y le obligó a firmar un convenio de pago por los daños realizados, el cual jamás cumplió.

Rafael Ibarra dejó de acudir a su lonchería por tanto tiempo, explica Gutiérrez de la Barrera, que la comida que dejó en el sitio provocaba “una peste tremenda” en el comedor del mercado, “un olor a podrido terrible, y el señor no lo limpiaba ni hacía nada al respecto”. Fue entonces cuando “decidimos aplicar el reglamento”, dijo.

El siguiente paso se trató de turnar el caso al área jurídica del Ayuntamiento de La Paz para iniciar un proceso de revocación de la concesión y “ya se inició el proceso formal de revocación de la concesión”, precisó.

Respecto al tema de las drogas, el director aseguro que se trató directamente con la Policía Municipal y que se llevó a cabo un operativo especial de vigilancia, así como una investigación, comprobando finalmente “que no era cierta” la existencia de tráfico y consumo de drogas en el Olachea. Quizá, dijo el funcionario, de vez en cuando “entre un teporochito, pero se sale”.

Por último, consideró que las denuncias y los arrebatos del comerciante se deben a “algo personal”, pues “es una persona con grandes problemas, conflictiva”.

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