Bobby García 

Candidatos, conferencias, caras, sonrisas y grotescos trailers
Comentarios interminables para “los buenos y para los malos”
El pueblo se prepara para una abstención del 51 %, cuando menos

En apego a la ética profesional que practico en mi vida “de escribidor”, me he abstenido de comentar sobre la campaña electoral que culminará con la elección del primero de julio de este año. Y es fácil entender mi posición ya que todo mundo sabe que tengo razón. Desde hace “mil años” que el ejercicio de la política, sus políticos, los partidos, sus directivas, sus “cuadros avanzados” y sus candidatos, han olvidado el bien común y la tesis de “que tú y yo somos uno”. Y aquí sí que puedo asegurar que no hay excepción de la regla. Muchos ciudadanos pueden ser honestos en su vida familiar y social pero en el momento que “los toca la serpiente de la política partidista” se transforman en seres demagogos, insensibles, mentirosos y corruptos. Porque se es corrupto desde el momento en que se piensa entrar para ganar y desde el momento en que se llega al grupo corrupto por excelencia y se suma a él. Vale cualquier ejemplo para fortificar mi tesis. ¿Conoce usted, amable lector, algún político de primera que viva en la justa medianía como usted –si vive en ella- y yo? ¿Conoce  usted algún expresidente municipal que viva como dijo Juárez? ¿O un exdiputado o senador de la república? ¿O un exgobernador? ¿Y qué me dice de los expresidentes de la república y los que desde hace 30 años se pasan de una cámara a otra en el Congreso de la Unión? ¿Y qué me dice de los dinosaurios de los partidos políticos, agrupaciones y sindicatos nacionales y locales? Por eso se escribe de los candidatos y sus partidos en tiempos electorales más que en otro tiempo, para ganar dinero y se es candidato también para ganar dinero…. ¡Y claro que no es malo ganar dinero! Pero estar a merced de “los ganadores y los perdedores”, olvidando la función social de ilustrar la opinión pública, sí es caer en la anarquía contribuyendo a la descomposición social.

¿Cómo asimilar, por ejemplo, las dos joyas de la corona colocadas en la opinión pública por “el verbo luminoso, lúcido e intelectual” de Carlos Mendoza Davis? “Vamos a darle vacaciones al desempleo”… “Vamos a cosechar empleos”… ¿Cómo escuchar, cómo callar y cómo publicarlo sin cuestionar esas dos graves mentiras? –si es que así se les puede llamar. Desde que se eligen gobernadores, alcaldes y diputados en esta entidad, la vida política está al capricho de las camarillas que llegan al poder: primero una larga cadena priísta, luego doce años perredistas y ahora un gobierno panista que lo sacaron de la chistera de Calderón y los Chuchos. Cada día hay más pobres, más corrupción, más narcotráfico, más pepenadores, más alcoholismo y droga, más desintegración familiar y social. Y tal como la tesis que manejo sobre los políticos, desde la Revolución de Independencia los luchadores fueron aprendiendo a vivir con comodidades y fueron creando el entramado para mantenerse en el poder y los privilegios. Ahora el entramado es una maraña casi perfecta que atrapa en su red a los que pretenden “cambiar las cosas”. Peña Nieto no tiene pensado cambiar el entramado y liberar al pueblo. Ni Josefina Vázquez Mota y Andrés Manuel López Obrador, pretenden quitar el poder a los ricos para dárselo a los pobres. ¡Vaya!, creo que ni por asomo piensan practicar las estrategias de Brasil, que por sí solas han transformado la vida política y social de “la mítica selva amazónica”. Mi correo. raudel_tartaro@hotmail.com

 PASEMOS EL RUBICÓN: ¿Y qué poder de convocatoria tendrá un simple diputado y senador de la república, de esta tierra de la “quieta paz de la bahía? Somos una tierra “larga y lejana”, desértica y casi deshabitada, que para el centro de decisiones no somos casi nada por el número de votos que representamos. ¿Y entonces, cómo va a mandar de vacaciones el desempleo y va a cosechar empleos, Carlos Mendoza?, agregando la grave corrupción que impera que obliga a diputados y senadores “jalar agua nada más para su molino?. O acaso  ¿habrá grupos sociales que recuerdan el montón de empleos, las obras sociales, electrificación, carreteras, hospitales, que construyó algún legislador nacional? ¿Qué porcentaje de la población recuerda a los senadores y diputados actuales y que representan nuestra entidad? Y para rematar: Leonel Cota termina de  empañar más la ya  desacreditada actividad electoral. ¿Y de dónde salieron tantas malditas cajas de trailers? ¿Aparte de pretender engañar, para qué otra maldita cosa servían? En esta entidad la abstención puede rebasar el 50 %. Alea Jacta Est. 25-04-12  Mi blog: http://nivelcincuenta.blogspot.com

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