Denuncian abuso de autoridad de policía ministerial contra niño de 13 años
“Afortunadamente la mamá del menor dice que el comandante admitió que obraron mal sus agentes y esperamos que se corrija este hecho tan lamentable, ya sea cambiando a estas gentes que no hace su trabajo como debe de ser, pues la ciudadanía espera que los protejan de malhechores y que estos hechos no se sigan suscitando”, Jesús Ceseña, Director de la Coordinación Municipal de Derechos Humanos de Los Cabos.
“Afortunadamente la mamá del menor dice que el comandante admitió que obraron mal sus agentes y esperamos que se corrija este hecho tan lamentable, ya sea cambiando a estas gentes que no hace su trabajo como debe de ser, pues la ciudadanía espera que los protejan de malhechores y que estos hechos no se sigan suscitando”, Jesús Ceseña, Director de la Coordinación Municipal de Derechos Humanos de Los Cabos.

Pamela Padilla Soto

 La mañana del jueves 19 de abril, la Coordinación de Derechos Humanos del Municipio de Los Cabos, recibió más de una denuncia por abuso de autoridad de la policía ministerial, pero particularmente destacó la de los padres de un menor de 13 años, a quien detuvieron como sospechoso de robo a casa habitación y lo trajeron dando vueltas por San José del Cabo; susto que le costó acabar en el médico con shock post traumático.

 La madre del menor, a quien llamaremos María, llegó de trabajar a las 6 de la tarde y  encontró a su hijo con temperatura, temblando y llorando le contó, que dos policías sin uniforme lo habían esposado y detenido por cerca de dos horas, en las cuales lo interrogaron, hicieron que los llevara a la casa del niño con el que aparecía en una foto que le mostraron y le prohibieron hablar con sus conocidos o familiares.

 María explicó que la foto en la que sale su hijo, fue tomada por una nueva vecina de la colonia, quien recientemente sufrió un robo en su casa, por lo que unos días después, al ver a los niños caminando por una barda, les tomó una fotografía que luego llevó al Ministerio Público, donde los señaló como los delincuentes que hurtaron su vivienda, a pesar de que uno de ellos le refirió que vivía en esa misma calle.

 Según narró, la mañana del miércoles 18 de abril, este mismo joven sale a la tienda y es reconocido por el agente Rodrigo González Cota, quien decide esposarlo y pedir al refuerzo, Alfredo Jerónimo Méndez, lo ayudara en la investigación mientras paseaban con el niño por San José y cuando se dieron cuenta de su error, lo llevaron hasta su casa.

 “El agente Rodrigo dijo que tuvo que esposarlo porque no sabían si el niño podía sacar un arma o qué podía hacerle, un señor de 80 kilos de peso contra un niño de 40 y entonces les dije que me iba a venir a quejar a Derechos Humanos y me dijeron que hiciera lo que quisiera, que al cabo aquí, ni siquiera había apoyo de ese tipo”, argumentó María.

 En cuanto se enteró de los hechos, se dirigió al Ministerio Público de esta cabecera municipal, donde aseguró, “fui tratada muy mal por todos los que estaban ahí cambiando de turno, se burlaron de mí, me dijeron que no me pusiera en ese plan y le dije que venia a defender a mi hijo; le pregunté, ¿qué usted no tiene hijos? y me respondió, sí pero mis hijos no son rateros”, sostuvo María.

 Asegura que más tarde fue atendida por el Comandante, quien admitió que cometieron un error con la acción, puesto que se tenía que notificar a los padres primeramente, pero que básicamente ya no había nada qué hacer, por lo que le respondió, “ya me di cuenta de que si usted, que es la ley, no sabe distinguir entre un delincuente y un mocoso, pues por eso la cárcel está llena de inocentes y la calle de criminales”.

 María exige una disculpa pública a su hijo, pues recalcó, para ellos es muy fácil manchar el nombre de una persona y ponerlo en una lista; además aseguró contar con el apoyo de sus vecinos quienes saben que son gente honesta, trabajadora y sobre todo que el joven es tranquilo.

 Por su parte Jesús Ceseña, director municipal de Derechos Humanos, aseveró que solicitará un informe al comandante del Ministerio Público, pues a simple vista resulta evidente que el niño no es un malhechor, por lo que no entiende la necesidad de esposarlo e intimidarlo y sobre todo del trato irrespetuoso para con su madre.

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