Prisma mulegino

Felipe Zúñiga Meza

La herencia
Mosaico Político

Santa Rosalía, BCS.- En plena embriaguez de poder, los dos presumían su amistad. Uno en el área de comunicación, y el otro en el Poder Legislativo.

Antonio Alcántar lo hizo y ahora está tras las rejas y podría purgar una condena de nueve años según los entendidos. Lo recuerdo desde que fue reportero, siempre con la apariencia del periodista avezado; muy pronto superó a quienes aún deambulan en los pasillos de palacio, atrás de un boletín para embarrar un blog, una revista o simplemente llevárselo a un bar y ahí depositarlo en el inodoro. Hizo amistad con lo peor y lo mejor del PRI y del PRD. Penetró las altas esferas del neo-panismo y llegó a presumir –como muchos-, de una sólida amistad con el actual gobernador, Marcos Alberto Covarrubias Villaseñor.

De ahí su indiferencia a los llamados de la justicia.

De la nada, logró ser el coordinador de prensa en la fallida campaña de Antonio Benjamín Manríquez Guluarte, donde se daba aires de divo, para después negociar y persuadir a Leonel Cota y al mismo Narciso Agúndez, a quienes golpeó sin piedad y, donde  logró lo que era la meta en su vida, su obsesión:  dinero y poder.

Y  dispuso de eso a manos llenas.

Y si en la fallida campaña electoral del “Tony” Manríquez  caminaba en el aire, con Narciso Agundez prácticamente voló. Formó una banda que operaba en los principales medios de comunicación. Despreció y traicionó a todos; nadie duda que ahora lo haga hasta con el mismo Narciso Agúndez, quien fue quien lo protegió y, hasta lo encumbró.

Fue llamado a comparecer ante el pleno del Congreso del Estado y los ignoró. Tenía más poder que el propio Poder Legislativo y su influencia corrompía todo; hasta al mismísimo Poder Judicial.

La última vez que lo vi, me extrañó su presencia en la calle siete, en pleno centro de Cachanía. Ahí supe que se dedicaba –entre otras cosas- a comercializar mármol y materiales para pisos de alta calidad. Se miraba diferente. Sin ese aire de divo que lo caracterizó en los doce años que fue desvalijado y saqueado BCS. Principalmente en la era de Agúndez, donde fue el Rey atrás del trono.

Al final, en su triste final, nada de esto le sirvió. Su ambición de dinero y poder lo hizo rodar hasta una fría celda de la cual muchos sudcalifornianos esperan que tarde en salir.

Ignorar y despreciar a las instituciones y a los poderes del estado fue un distintivo de los gobiernos perredistas en BCS. Leonel tuvo a sus pies al Poder Legislativo y corrompió al Judicial. Narciso hizo lo mismo.

Una herencia que el Alcalde de Mulegé, Guillermo Santillán Meza, ha recibido con orgullo irracional. Ya dio sus primeros signos de esta paranoia al ignorar el exhorto del Poder Legislativo para que suspenda los excesivos e incorrectos cobros por consumo de agua potable.  Es abogado, pero viola e ignora la Ley de Hacienda Municipal. Y lo peor, lo hace para dañar al pueblo de Mulegé. En lugar de empoderar a su pueblo, le da poder ilimitado a un grupo faccioso que  en los doce años de Leonel Cota y Narciso Agúndez incubaron lo peor que le ha podido suceder a Mulegé.

Los resultados están a la vista.

Mosaico Político

La mala hora persigue a Santa Rosalía… Las obras de infraestructura, haga quien las haga, gobierno municipal o estatal, siempre quedan mal… Ahí está un estadio de beisbol que tiene truncada la instalación de pasto sintético y todos tienen miedo decir que es lo que pasa… El cárcamo de bombeo de la colonia El Retiro derramando miles de litros  de aguas negras al mar porque no ha concluido se rehabilitación… la pavimentación del andador por fin se ha reiniciado y todos esperamos que lo hagan con calidad… La repavimentación de la zona centro de la ciudad de nuevo la enciman con el pavimento que ya existe, elevando el nivel de la calle y poniendo en riesgo de inundación cuando llegue a llover… No sabemos pero los cachanos piden a los gobernantes, municipal y estatal, que de una vez por todas hagan las cosas bien o, de plano, mejor que no hagan nada…  La probabilidad de hacer mal se encuentra cien veces al día; la de hacer bien una vez al año”. Refrán

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