Cinco a uno

 

 

 

Mau, periodista y experto en mitines y mitotes

 

Si yo fuera Luis Armando Díaz estaría muy, pero que muy preocupado.

No por el arranque de su campaña en la Paz, que aunque menguado, estuvo dentro de lo que se esperaba. Su fuerza real está en Los Cabos, y ahí arrasa.

No por el arranque de Marcos Covarrubias, que era el de esperarse. Organizado, con buen discurso y mucha gente del norte del Estado (la nueva modalidad, acuñada por sus seguidores, la de “acarreado voluntario”). Bien arropado por Nava y Guillermo Padrés, ambos coordinados y con buen discurso; muy bueno el suyo, coreado por los asistentes.

No, su problema se llama Ricardo Barroso. Ése es el que le puede hacer ganar, bajándole votos a Covarrubias y dividiendo el voto del hartazgo y de la oposición al preciso Narciso. Y Barroso comenzó con el pie izquierdo, equivocándose. Se equivocaron en casi todo: Día de toma de protesta, discurso de Beatriz Paredes, discurso del mismo Barroso, de la gente en el presidio, de los asistentes. Un día terrible, domingo al mediodía, habiendo desperdiciado un sábado en la tarde; un discurso de Beatriz, hablando de temas que a nadie le interesan; un discurso de Barroso anodino, sin chiste y sin mensaje. Y las momias ocupando todo el espacio (junto a dos camisas verdes, que viene siendo la militancia completa del Partido Verde en el Estado, uno de ellos por cierto, residente en el Distrito Federal). Nada de jóvenes (solo sus cuates, y me sobran dedos para contarlos), nada de mensaje joven, nada para el votante de menos de 35 años.

Escasas mil quinientas personas que, sin entusiasmo, allí se calaron el acto. Aburridos, poco aplaudidores, hacían más evidente la diferencia en gente, organización y recursos de todo tipo desplegados por Marcos Covarrubias, que les ganó por cinco a uno en asistentes, en coordinación y en entusiasmo.

Me dice un amigo del PRI que me calme, que ahora viene lo bueno; que traerán a Peña Nieto y a media Televisa, que su campaña es bien chida y con billete, y que ellos tienen un voto muy duro.

Pues será el sereno. Vendrán quienes ellos quieran, pero ni Peña Nieto es el candidato a gobernador ni televisa vota. Y si es por su voto duro, pues será muy duro, pero chiquito. El de Marcos puede que sea blando, pero se ve mucho, pero de lejos, mucho más grande.

Luis Armando, ¡aguas!; o convences a Ricardo a que se ponga las pilas, o como dice nuestro habitual comentarista NAM, el próximo coronador de reinas en el Estado será Marcos Covarrubias.

 

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