Día de muertos, ocasión para recordar y celebrar
Desde las 6 de la mañana Jardines del Recuerdo y Los San Juanes son visitados por miles de personas cada 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, Día de Muertos.
Desde las 6 de la mañana Jardines del Recuerdo y Los San Juanes son visitados por miles de personas cada 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, Día de Muertos.

Desde las 6 de la mañana Jardines del Recuerdo y Los San Juanes son visitados por miles de personas cada 2 de noviembre, Día de los Fieles Difuntos, Día de Muertos. El cementerio más antiguo de la ciudad (1815), el de Los San Juanes, recibe hasta 10, 000 personas entre esa hora y las 10:00 a.m.

Los policías controlan el tráfico y los estacionamientos se llenan de coches, vendedores de gladiolas, crisantemos, margaritas, claveles, ave del paraíso, gente con coronas para sus muertos, abuelitas devotas que ya saben bien el camino, a veces a la tumba de los hijos, a veces a la tumba del marido. “¿Quiere que le lleve agua, señora?”, le preguntan a la entrada, y la acompaña un traeagua  a limpiar la lápida, la fachada de la capillita.

Entre filas que forman las más de 30 mil tumbas, aún lloran algunos, otros van con su silla a sentarse toda la tarde a recordar, les llevan músicos, banda, corridos, rancheras, trío y hasta Billie Jean y Unchained Melody con grabadora de cassete; algunas capillas izan banderas del Cruz Azul, Las Chivas y el América; lo que convierte la conmemoración en algo así como Kitsh, tal vez lejos de lo que alguna vez fue, pero revalorizada y definitivamente tomada con gran propiedad e intimismo.

Muchas de las personas que visitan los Panteones van por primera vez o son turistas –shorts, sombrero, camisa polo, cámara al cuello-, algunos buscan algún pariente lejano o un amigo, y se pierden entre tumbas y polvo de cementerio en las botas, sintiendo del lado izquierdo una presencia, pero al voltear es nada, y es que la muerte está todo el tiempo en todas partes, pero es verdad que nos tiene más en cuenta el 2 de noviembre, como nosotros a ella.

Jardines del Recuerdo inició siendo un Panteón elitista, por el año de 1980, donde sólo personas de cierta posición enterraban a los suyos. En 1992, el Ayuntamiento de La Paz realiza un trámite de compra venta de la zona, y es cuando se abre para el público en general, antes de esa fecha, toda persona que muriera y no estuviera “dentro del círculo”, iba a Los San Juanes, lo cual no significa que en este cementerio no se encuentren los restos de célebres y reconocidos personajes, familias enteras; como el ex gobernador Alberto Alvarado Arámburo; el escritor español Manuel Torre Iglesias; el pionero de la exportación de perla en Baja California Sur, Gastón Vivés, quien diera a conocer mundialmente a La Paz; la familia Canseco, reconocidos comerciantes de la ciudad; la familia Arreola y las familias Ruffo.

Cayendo el sol, los recuerdos y los rituales se llevan a casa. Por la noche, sitios como la Unidad Cultural Prof. Jesús Castro Agúndez es foco de la celebración popular, donde se realizan concursos de altares, de catrinas, poemas y cuentos alusivos, calaveritas, carteles y demás, en medio de los tamales de Oaxaca, los tacos de canasta, el menudo, champurrado, calaveras risueñas, niños y aroma de copal. Cada año en La Paz crece ese México que estuvo muy alejado, floreciendo desde adentro, a raíz de los visitantes que se quedan, de los viajeros que vuelven.

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