El sastre, especie en peligro de extinción
El oficio de la sastrería se ha ido reduciendo y tal vez sea uno de los oficios que desaparezcan algún día.
El oficio de la sastrería se ha ido reduciendo y tal vez sea uno de los oficios que desaparezcan algún día.

Arturo Geraldo es sastre y atiende su sastrería desde 1959, hace veinte años que ya no se dedica a la factura de ropa, ahora sólo hace arreglos. Las cosas ya no son como antes para Arturo, como cuando trabajaba por temporadas y era joven. Trabajaba para la algodonera INALAPA, desde los catorce años.

“Tengo ya como veinte años que no hago un pantalón, ni para mí […] porque no es lucrativo […] para hacer un pantalón casi se necesitan cuatro horas […] por decir algo, aquí los cobraban a doscientos veinte y al operario, al que lo hacía, le daban cien pesos. Yo cien pesos los saco en una hora, cuando hay trabajo.” Así que su oficio de hacedor se ha reducido a zurcidor.
El oficio de la sastrería se ha ido reduciendo y tal vez sea uno de los oficios que desaparezcan algún día. Arturo Geraldo vive también de sus recuerdos. Comenta que antes se trabajaba por temporadas y que fue acarreador de trigo, de arena, mandadero en la algodonera, operador de máquinas ya que creció, en fin, de todo lo que se podía hacer por aquellos tiempos de la ciudad de La Paz.

Así como él la historia de muchos se repite en el centro, zapateros, afiladores de cuchillos, lustra botas, jardineros. La Paz ha dejado de ser aquella ciudad añorada, sin embargo no todo es para mal. Las cosas evolucionan, cambian y nuevos oficios nacen. Arturo Geraldo seguirá en su sastrería “hasta que Dios me preste vida”, como lo hicieron sus padres y los abuelos de sus padres, que nacieron, al igual que él, ene esta ciudad.

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