Ola sangrienta en Monterrey

Iván Gaxiola 

En la colonia Alfonso Reyes o “La Risca”, ubicada en el cerro Loma Larga, fue encontrado el cuerpo de un hombre de entre cuarenta y cinco y cincuenta años. El cadáver presentaba dos tiros limpios. Uno en la nuca y otro a mitad de la espalda.
En la colonia Alfonso Reyes o “La Risca”, ubicada en el cerro Loma Larga, fue encontrado el cuerpo de un hombre de entre cuarenta y cinco y cincuenta años. El cadáver presentaba dos tiros limpios. Uno en la nuca y otro a mitad de la espalda.

Ayer la ciudad de Monterrey fue testigo de cuatro atentados en diferentes puntos del sur de la ciudad. El total de los ejecutados es de cinco y todas las muertes parecen estar ligadas al narcotráfico.

Luis Francisco Hernández y Miguel Ángel Hernández, primos, de dieciocho y veintitrés años de edad, respectivamente, fueron golpeados y balaceados en plena calle. Dicen quienes vieron, que los muchachos fueron bajados de una camioneta llena de hombres armados y que, después de violentarlos, les dispararon, al menos, dos tiros a cada uno. Los chicos habían sido secuestrados dos días antes, cuentan los familiares, junto con un amigo de ellos, que es identificado como Julio César, del cual aún no se sabe nada.

En la colonia Alfonso Reyes o “La Risca”, ubicada en el cerro Loma Larga, fue encontrado el cuerpo de un hombre de entre cuarenta y cinco y cincuenta años. El cadáver presentaba dos tiros limpios. Uno en la nuca y otro a mitad de la espalda.

Todo esto ocurría mientras en la colonia Canteras un joven de entre quince y veinte años fue balaceado en el rostro, en la cabeza, y atropellado en diferentes ocasiones después de la balacera, por lo que no se le ha identificado todavía. Como esto también ocurrió a la vista de todos, los testigos aseguran que el chico iba a bordo de su camioneta cuando fue alcanzado por un grupo armado, lo bajaron del coche y lo mataron.

Mientras el quinto, fue ejecutado en un estacionamiento de Wal Mart a bordo de una Suburban. El ejecutado es identificado como Javier Gutiérrez Espiricueta, de treinta y dos años de edad. Javier Gutiérrez había sido secretario de la policía, en el municipio de Allende. Se dice que fue citado en ese domicilio y que el agresor fue un solo hombre.

Esto se suma a las muertes de los estudiantes del veinte de marzo; a los dos cadáveres hallados en el Hotel del Bosque, el veintiocho del mismo mes; al asesinato del seis de abril en Loma Larga, así como, en ese mismo mes, a los atentados que hubo por cuatro días seguidos, hasta culminar con la muerte de ex agentes de la policía y un policía vigente, el día diecisiete; y al asesinato, de nuevo en la colonia Alfonso Reyes, ocurrido el veintiuno del mes pasado.

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