Ni rastros del «Chacachi»

Iván Gaxiola 

En entrevista para el semanario, el secretario de Seguridad Pública se mostró nervioso y con poca capacidad para resolver de manera convincente a los cuestionamientos planteados.
En entrevista para el semanario, el secretario de Seguridad Pública se mostró nervioso y con poca capacidad para resolver de manera convincente a los cuestionamientos planteados.

Hasta el día de hoy, la denuncia interpuesta el catorce de abril por los familiares de Juan Carlos Pérez Cano, «El Chacachi», con motivo de su desaparición, después de que su esposa, Irasema Aguilar Aguilar, lo viera por última vez en compañía del Secretario de Seguridad de Baja California Sur, Lennin Giovanni Rodríguez Aguilar y del agente de la Policía Estatal Preventiva, Fernando Ángel Sánchez Hirales, sigue detenida por el subprocurador de investigaciones especiales y ex jefe de Lennin Rodríguez, Rafael Homero Arvizu, informa el semanario «Zeta», en su número 1886 de mayo del 2010.

Con el título: «Esposa de hombre dedicado al narcomenudeo señala al colaborador de Agúndez», la página 38-A del semanario «Zeta» deja libre a los lectores la reunión de datos pertinentes al caso de la desaparición del «Chacachi». Se narra claramente la historia de la última vez que Irasema Aguilar Aguilar supo de su esposo, el día trece de mayo, cómo de manera oculta siguió a su esposo para desde un punto en que no era percibida observar parte de lo ocurrido. Dice haber visto a los dos funcionarios, antes mencionados, con su esposo en una patrulla, además de tres o cuatro personas más en un coche compacto. Le llamó en tres ocasiones. Las primeras dos le dijo que estaba bien, que no se preocupara. La tercera no contestó él, sólo oyó su voz lejana diciendo es mi esposa. De inmediato desaparecieron los dos coches y nunca más supo de él. La denuncia fue interpuesta al siguiente día.

En entrevista para el semanario, el secretario de Seguridad Pública se mostró nervioso y con poca capacidad para resolver de manera convincente a los cuestionamientos planteados. Cuando se le preguntó que si cómo respondía a la acusación en su contra, indicó: Definitivamente esa versión… desconozco de dónde pueda salir, porque yo hablé con la familia, y eso es negativo. No me lo manifestó su esposa en ningún momento (con el miedo quién, además ella lo declaró directamente en la Procuraduría General de Justicia del Estado y la averiguación previa quedó registrada como: LPZ/545/TUR2/2010). Fue una situación que… efectivamente la Policía Estatal Preventiva, a raíz de la recepción de denuncias anónimas delataron esa actividad de este muchacho, se desplegó un operativo en el Balneario El Coromuel, donde refirieron se estaba realizando una fiesta de una universidad, en la que él había estado estudiando… a la persona desaparecida se le acusaba que se dedicaba a la venta de narcóticos, llegó hasta ahí la Policía Estatal Preventiva, preguntando por él, como hacemos cuando nos denuncian a cualquier narcomenudista.

Después de cada pregunta podemos imaginar un chamizo rodar frente a nosotros o a un grillo cantar en medio del silencio, pues a cada cuestionamiento que le hicieron, respondió de manera esquiva y con argumentos que nada tenían que ver. Si bien, Juan Carlos Pérez Cano, «El Chacachi», era un narcomenudista y todo lo que esto implique, de ninguna manera es razón para desaparecerlo así nada más. ¿Qué tanto sabía el Chacachi? De ahí el miedo por aprobar castigos tan severos como la pena de muerte. ¿Cuántos asesinatos legales veríamos cometer a los funcionarios?

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