Matan a dos jóvenes y un niño en Juárez
Se habla de un comando que iba tras ellos, pero por la edad y por el hecho de que no se encontraron armas en el interior del vehículo, se puede pensar en un asunto, tal vez, más complejo.
Se habla de un comando que iba tras ellos, pero por la edad y por el hecho de que no se encontraron armas en el interior del vehículo, se puede pensar en un asunto, tal vez, más complejo.

“Chihuahua no tiene ni para la gasolina de sus patrullas” dice el encabezado de una noticia difundida por el blog “w-inedita.com” este lunes treintaiuno de mayo. Otro medio, “yosoyjuarez.com”, escribe: “Caza y mata comando a 2 jóvenes y un niño en Juárez”. Por desgracia, los dos títulos son acerca de la misma noticia. Este domingo, en Chihuahua, en el Distrito Babícora, acribillaron a un joven de dieciocho años, a uno de diecisiete y a un último, un niño, de diez años de edad. La policía llego media hora tarde. Su pretexto fue que ninguna patrulla tenía gasolina.

Después de las visitas de Felipe Calderón a Chihuahua y de su campaña de guerra disfrazada de “buena onda” con su “Todos somos Juárez”, ahora resulta que patrulleros del Estado más violento del mundo, del lugar donde a diario mueren personas a balazos, no pueden, siquiera, salir de la comandancia si no es corriendo o en bicicleta. “Que lo sepa el alcalde si es que no lo sabe: no tenemos gasolina para patrullar”. Comentó muy enfadado un agente de policía, ya que la población mostró su indignación ante este hecho, pues las instancias de seguridad llegaron treinta minutos después de ser avisados del atentado y su excusa fue: “nos tardamos porque no teníamos gasolina para la patrulla.”

El nombre de los jóvenes no ha sido develado y el comunicado de prensa nunca fue emitido, las fuentes de información fueran investigadas en el lugar y la mayoría sólo sabe lo que vio. Los jóvenes viajaban en un “Cavalier” rojo. Huían. El de diecisiete manejaba, el copiloto apenas dieciocho y el pequeñín en el asiento trasero. El coche no tenía matriculas, sólo signos de venta. Novecientos setentaicinco dólares pedían por él. Al ser alcanzados una ráfaga de treinta disparos los detuvo. Les dispararon por detrás y por el lado del conductor. “La ayuda policiaca tardó 30 minutos en llegar y para entonces hasta la sangre de los cadáveres estaba casi seca por el tiempo que permanecieron expuestos al sol.”

Se habla de un comando que iba tras ellos, pero por la edad y por el hecho de que no se encontraron armas en el interior del vehículo, se puede pensar en un asunto, tal vez, más complejo. Los chicos no se defendieron y estaban huyendo. Lo malo es que en Chihuahua hay licencia para matar y todas las cuentas las paga el narco. Pudo ser cualquier cosa.

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