Los resquicios oscuros del Teatro, recurridos por alimañas nocturnas

Iván Gaxiola

Los resquicios oscuros del Teatro de la Ciudad son recurridos por alimañas nocturnas.

Los resquicios oscuros del Teatro de la Ciudad son recurridos por alimañas nocturnas.

La seguridad en el Teatro de la Ciudad ha decaído en los últimos meses. Vecinos de los alrededores se quejan al respecto y sus opiniones concuerdan en los mismos puntos. Los delitos más cometidos recientemente han sido el vandalismo, desde grafiti y destrucción de la propiedad pública; y ataques sexuales, algunas veces consumados.

Aunque el Teatro de la Ciudad cuenta con vigilancia de agentes de seguridad privada las veinticuatro horas, al parecer, no es suficiente. No lo es, incluso, con el nuevo sistema de cámaras de vigilancia y no lo es, con el sistema de denuncia anónima, según los habitantes colindantes.

Las historias de violaciones, referentes a esta zona, son comunes, así lo hacen saber las personas que viven cerca: esa muchachita de la Normal, la que violaron hace poco, no es la única, a varias les ha pasado (…) y es que también se vienen a caminar como a las once de la noche y el teatro no tiene la suficiente iluminación (…) por allá por la rotonda se pone feo de noche y atrás del canal 8 (…) hay mucho señor ya grande en el lugar de los juegos para niños. Cuenta una vecina que vive en la calle Encinas, poniente, frente a la Escuela Primaria Gregorio Torres Quintero.

Del otro lado del teatro hay una taquería que permanece abierta hasta tarde, por la calle Ignacio Altamirano, el dueño y despachador nos platica: toda esa parte de allá, la de en medio del teatro, está muy oscura, y fue lo que le pasó a la muchacha, quiso ahorrarse camino, se cruzó por en medio y ahí fue donde le pasó eso. Se le hizo fácil (…)  creo que iba a la papelería.

Algunos vecinos cuentan que han visto a jóvenes rayando paredes o destruyendo teléfonos públicos, pero dicen que al llamar a emergencias, estos los atiborran de preguntas y las emergencias pasan, los policías llegan tarde. Se tardan demasiado las patrullas y la Cruz Roja, dice el taquero de la calle Altamirano.

A mí me pasó, nos dice una chica de la Escuela Normal Urbana, que iba al Seguro Social y pasé por el teatro, y en la esquina, donde están los taxis anaranjados, por la farmacia de la Universidad, se me acercó un señor, y era temprano, como las ocho de la noche. Me pidió la hora, se me hizo muy raro, porque traía reloj. Saqué el celular de mi bolsa y cuando le iba a decir la hora me di cuenta que se estaba tocando. Salí corriendo y el maitrín todavía me gritaba “espérate, no te vayas”, uy, no, qué miedo.

Los resquicios oscuros del Teatro de la Ciudad son recurridos por alimañas nocturnas. Las cámaras de seguridad, los guardias y los faros, nunca superarán a la prevención. Mientras se resuelve la cuestión de la iluminación en dicha zona y la respuesta pronta de las autoridades, lo mejor es evitar caminar de noche por la penumbra del lugar.


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