Atendió la Ministerial 2 casos de extorsión telefónica en sólo unas horas

Dos denuncias de intento de extorsión telefónica recibieron los agentes de la ministerial en sólo unas horas, las cuales se caracterizaron por el manejo sicológico e intimidación de las víctimas quienes bajo la amenaza de que algún miembro de la familia sería lastimado, fueron convencidas de depositar fuertes sumas de dinero en cuentas bancarias, lo que afortunadamente no hicieron, ya fuera por que contactaron a su familiar y corroboraron que estaba sano y salvo, o por la intervención de las fuerzas del orden.

El primer caso se registró al filo del mediodía del miércoles, cuando un paterfamilia recibió una llamada telefónica de un número privado donde se le informaba que una de sus hijas había sido secuestrada por un grupo delictivo autodenominado “La Familia” y que para volver a ver con vida a la joven, debía depositar 50 mil pesos en Elektra, sucursal Forjadores.

El afligido padre obedeció las órdenes de los presuntos plagiarios, pero en el trayecto a la tienda de electrodomésticos donde haría el depósito del rescate, recibió una llamada de su hijo informándole que la joven se encontraba bien, ajena a cualquier acto violento en su contra.

En ese momento, el padre ya más tranquilo, recibió una llamada de los “plagiarios” preguntando si ya había llegado a Elektra, a lo que les contestó que no, y que su hija, supuestamente secuestrada, se encontraba bien.

El segundo caso se registró ese mismo día, sólo que al filo de las 5 de la tarde, cuando una dama denunció que ella y su pareja habían recibido amenazas de secuestro, atribuidas al grupo “La Línea”.

En las llamadas, el grupo delictivo le ordenaba que se trasladara al hotel más cercano, y que no se atreviera a intentar algún truco, pues era vigilada muy de cerca. Este último dato puso a sospechar a la dama, pues en ese instante pasaba a un lado de conocido hostal de esta capital, por lo que inmediatamente llamó a su pareja quien le comunicó que también había recibido una llamada dándole instrucciones precisas de qué hacer.

Ante la riesgosa situación, optó por salir del domicilio con su pequeño hijo en brazos, previo aviso a su pareja por medio de una nota que dejó en la vivienda que se encontraran en las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado, y la Dirección de la Policía Ministerial del Estado, con la finalidad de interponer formal denuncia por dicha extorsión telefónica.

Finalmente, a las 19 con 40 minutos, agentes ministeriales se dirigieron al Hotel Oasis, donde se reportaba que una persona, al parecer se encontraba privada de su libertad.

Al llegar al hostal, los agentes se encontraron con elementos federales preventivos que custodiaban a dos mujeres, un varón y un bebé quienes habían sido víctimas de un ardid telefónico.

En la llamada, recibida pasada la una de la tarde, se les pidió que pasaran a desistirse de una denuncia sobre una camioneta con gente armada, pero que antes de salir del domicilio les dieran sus números celulares “para seguir teniendo comunicación”, lo cual hicieron.

En el trayecto al sitio donde se desistirían de la denuncia, el cual no era ni remotamente cerca de juzgado, agencia del MP o sede de la ministerial alguna, sino en el centro de la ciudad, la dama recibió otra llamada donde se le  dio la indicación de entrar al Hotel más cercano al lugar donde se encontrara, motivo por el cual se dirigió al “Oasis”, donde se quedó hasta las 19:20 aproximadamente, en lo que unos familiares llegaron y la sacaron, percatándose hasta ese momento que las llamadas se trataban de una extorsión telefónica. La afectada reveló que en todo momento se mantuvo en línea con los extorsionadores, por lo que no era posible entablar comunicación con alguna otra persona.

Los ministeriales, al entrevistarse con el esposo de la víctima dio una versión similar a la de su pareja, agregando que las amenazas provinieron de quienes se hacen llamar “Cartel de la Línea”, grupo delictivo que le exigió la cantidad de 250 mil dólares para respetar su vida y la de los suyos, cantidad que obviamente no posee, por lo que las negociaciones bajaron a 150 mil pesos y luego a 20 mil, suma que el extorsionado podía reunir, sin embargo, los delincuentes no aceptaron tan ínfimo monto.

Finalmente, intuyeron se trataba de un caso más de extorsión telefónica, estableciéndose que las llamadas telefónicas provenían de la clave lada 833, correspondiente a la ciudad de Cuauhtémoc, Veracruz.

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